14 March 2017

¿Están los cimientos de la ciencia en peligro? Verdad, financiación, y postmodernidad


El método científico


¿Cómo se diferencia a un buen y a un mal científico, o mejor dicho, a un científico de "otra cosa"?

Es muy sencillo. El científico conoce, entiende, y trata de utilizar correctamente el método científico. No hay más. ¿Por qué? Porque cree que ésa es la mejor forma de descubrir y generar conocimiento, y es, en definitiva una forma de buscar la verdad.

¿Puede haber otras definiciones de verdad? Por supuesto. La mayoría de las religiones creen que la verdad proviene de Dios y acercarse a él es la forma de descubrirla. La democracia, aunque no habla ni se ocupa estrictamente de la búsqueda de la verdad, entiende que la opinión/decisión de una mayoría debe prevalecer. La economía presupone que el punto de equilibrio económico describe de alguna manera la verdad subyacente en ese terreno. Un gobierno, un sistema legal o decisiones judiciales acaban modelando también una verdad (normalmente de manera inapelable e incuestionable una vez se llega a ciertas instancias). Lo mismo pasa con la historia, o incluso mezclando un poco de todo. Por ejemplo, en ciertos países existe tal concepto de verdad histórica, que incluso está escrito en la ley. No sólo opinar lo contrario, sino mostrar evidencia que contradiga la verdad oficial, está penado con la cárcel o la prohibición de entrada en el país.

La gran ventaja de la ciencia es que nos proporcionó un método muy sencillo que cualquiera puede aplicar, y que es (o intenta) deshacerse de todas esas otras definiciones de verdad, por lo tanto intentando buscar la más objetiva y universal.

No importa que seas listo o tonto, rico o pobre, blanco o negro, qué idioma hables, seas religioso o ateo, hombre o mujer, puedes diseñar experimentos, reproducir los de otros, cuestionar los resultados. Si hay algun fallo en tu método o en tus argumentos, los demás están ahí para encontrarlos.

Cuanto más me muevo por mi campo, más veo que la gente apenas entiende lo que es la ciencia. Incluso gente con doctorado. Una buena proporción de "científicos" entienden la ciencia como negociación, y sus resultados de forma relativa. ¿Los resultados no se ajustan a lo que esperaba? No pasa nada, los maquillamos o los descartamos. ¿Alguien no está de acuerdo (?) con lo que se ha descubierto? ¿Puede ofender a alguien? ¿Contradice a lo que mi grupo lleva años investigando? Quizá habría que "negociar" un poco la forma de presentarlo, o incluso los resultados mismos.

Es, por otra parte, normal. En muchas carreras, incluso a nivel de postgrado, no hay ni una sola asignatura que explique qué es el método científico y, todavía mejor, a explicar claramente qué NO ES ciencia.

Por otra parte, hoy un científico puede ser abucheado o incluso despedido dependiendo de lo que descubra. Por ejemplo, si tras un estudio riguroso, hasta demostrándolo matemáticamente, expone y explica el por qué las mujeres cobran menos que los hombres en media y acaba cuestionando la discriminación de género como factor único y fundamental, se juega el puesto. No hablemos ya de si sus resultados directamente quebrantan alguna ley anti-odio, de esas que tan de moda se están poniendo recientemente.

Es por eso que muchos científicos sufren lo insufrible por dentro, precisamente porque hoy día, en contra de lo que la gente cree, es dificilísimo hacer ciencia y vivir de ella. Porque esos científicos tienen que mentir. Ir en contra de su oficio, de su obligación. Lo cual al final implica ir en contra de sus principios y de su filosofía vital.

El científico está, cada vez, como en casi todas las profesiones, más vendido a la ideología y el poder.

La gente no entiende que el científico (el de verdad) es agnóstico. Él sólo quiere descubrir la verdad, lo que hay debajo, lo que no es obvio. Le guste o no, sea maravilloso o terrible, ofenda o no ofenda. Esos, de hecho, son aspectos que ni debería entrar a cuestionar en un primer momento.

No hay nada más igualador que el método científico.

Cómo la no-ciencia se ha ido introduciendo en la ciencia

Muchas de las instituciones que todavía respetamos, como las universidades e instituciones científicas, hace tiempo que no lo merecen, porque ya no representan lo que deben. Hoy día los organismos de financiación ya no dan dinero a buenos científicos - esto es, que apliquen bien el método y descubran algo nuevo - sino a aquellos que "descubren lo que hay que descubrir".

Les invito a que vean cómo funcionan, por ejemplo, los mecanismos de financiación donde más dinero se mueve: los Proyectos Europeos. Es la Unión Europea la que marca qué hay que ir investigando en cada momento. En cada período hay una serie de temas.  La década pasada fue la web semántica, hoy machine learning y big data, en el campo de la informática, por ejemplo. Los científicos y los grupos echan un vistazo a la lista y eligen uno, como quien va al supermercado. Sea o no sea su especialidad, ya la irán descubriendo por el camino.

Hay hasta empresas que sólo se dedican a la gestión de financiación. Universidades y empresas forman un consorcio con ellas (a veces las subcontratan directamente) para que les busquen las convocatorias que mejor encajan o donde más posibilidades tienen de conseguirlas. Esas empresas les ayudan a escribir la propuesta (a veces, la escriben completa). Si es aceptada, la empresa de gestión de financiación se llevará una tajada y podrá participar en el chiringuito como uno más (viajes, conferencias, etc...) aunque, repito, sea una empresa de gestión que lo mismo te escribe una propuesta sobre investigación en educación, medicina, informática, o teología.

¿Cómo son las propuestas y los proyectos? Ridículos. La Unión Europea saca una convocatoria sobre big data justificando lo importante que es, y qué ventajas tiene. ¿Qué dicen las propuestas? Adivinen. "Vamos a usar big data y a hacer lo que ustedes quieren, porque es superimportante". Como niños de parvulario. Tras años y millones gastados, toneladas de burocracia, y a años luz por detrás de países como Estados Unidos, el proceso se repite.

Es evidente que no hay nada de ciencia en esta forma de "hacer ciencia" o "investigar". Todas las propuestas, absolutamente todas, saben desde el principio qué resultados van a encontrar. Cómo suelo decir yo siempre, ¿si ya sabes el resultado, para qué te molestas en investigar? ¿qué clase de ciencia es esa?

Las propuestas son generalmente una declaración de intenciones ultra-ambiciosas y un horizonte temporal, por supuesto hiperdetallado en paquetes de trabajo, tal y como les gusta a nuestros amigos centroeuropeos. ¿Arquitectura? Venga, un mes. ¿Evaluación? Venga, 45 días. ¿Quién la hará? Va, venga, eso que lo hagan los ingleses, ya que nos han endosado a nosotros este otro paquete de trabajo. Al final, el resultado siempre el mismo. No da tiempo a terminar ni la mitad del megaambicioso proyecto que iba a salvar el mundo, las webs dejarán de funcionar, los prototipos morirán (si es que hay prototipo, porque he estado en proyectos europeos que en 2 años no han sacado un prototipo). 

Pero las memorias y los deliverables jamás mostraran esos resultados. Todo habrá sido estupendo, nos congratularemos por el esfuerzo y oye, esos viajes y esas cenitas que nos hemos echado al cuerpo. Y al año que viene, más. Eso sí, con carne fresca, que los contratados del último año han dicho que no repiten, que eso de escribir memorias inventadas la última semana y cuadrar el círculo, no les va. Y cuanto mejores científicos son, menos les va.

Con esta forma de hacer ciencia, en cada ronda de financiación se crean y destruyen miles de puestos de trabajo temporales que son ocupados, para variar, por los más jóvenes. Jóvenes que tienen que ir saltando de país en país, igual que los proyectos, en búsqueda de esa financiación, hasta que queda vacante algún hueco en alguna universidad y pueden estabilizarse, o se cansan y se van a la empresa. Y vuelta a empezar.
Por otra parte,  ¿cómo se evalúan las propuestas (y los resultados) de esa investigación? Lo sé bien porque he estado dentro, y cuesta bastante encontrar un apartado "calidad científica", porque no lo hay. Innovación, si hay suficientes mujeres, plan de marketing y distribución de resultados, eso sí, ocupan una buena proporción de la puntuación.

Las empresas de gestión lo saben, tienen contactos, y es por es por eso que hacen negocio. ¿Te falta alguna mujer en el proyecto? Espera, que llamo a Fulanita y Zutanita a ver si firman a cambio de una tajadilla. ¿Publicaciones científicas como método de divulgación? Jaja, ¿qué me estás contando? Con eso nos tumban y además cuesta mucho escribir. Espera, que llamo a la empresa de marketing de Menganito, que hacen unas webs, vídeos y fotos estupendos.
Ésa, y no otra, es la realidad de muchos proyectos europeos hoy día. Cómo ya he mencionado antes, ya no se hacen preguntas, sino que se juega con las respuestas.

Hay otra pregunta importante: ¿quién se acaba llevando el dinero? En este excelente artículo se habla de que, en general, a las instituciones científicas no les llega ni el 60% del dinero destinado a investigación. Y habla de hace ya muchos muchos años. Si nos vamos a la actualidad y además nos pararamos a analizar qué ocurre una vez que el dinero llega a las instituciones científicas, habría que ver cuánto realmente se invierte en ciencia.

Últimamente, hasta he visto programas de incentivos donde si consigues dinero de convocatorias públicas te meten directamente un porcentaje muy jugoso en tú nómina: un 5%.  Esto signfica que si usted trae 200.000 euros a su institución, ésta le ingresará 10.000 en nómina. Dado un sueldo fijo, ¿a qué se dedicaría usted? ¿A investigar, o a escribir propuestas de financiación?

Es por eso que el negocio está en todo lo que rodea a la ciencia, pero no en la ciencia misma: buroracia, evaluaciones, conferencias, hoteles, catering, márketing, eventos, revistas (eso da para otro tema completo)...

El verdadero científico, ése que está en el laboratorio haciendo su trabajo: buenas preguntas, aplicando el método, y buscando la verdad, es considerado, en el fondo y por buena parte de sus compañeros, un perdedor.


¿Está venciendo la postmodernidad? ¿Está la verdadera ciencia en peligro?

Hace mucho que Carlos Elías se preguntó si la ciencia estaba en peligro en este estupendo libro: la razón estrangulada (reseña aquí), con unas tesis muy interesantes.

Hoy, mucho tiempo después de haberlo leído y muchísima más experiencia internacional, me seducen más otras tesis. Tras mucho seguir a Jordan Peterson, psicólogo clínico que ha dedicado la mayor parte de su vida a estudiar el concepto de verdad, la ciencia, y el peligro de las ideologías, no puedo más que estar de acuerdo con él.

Peterson sostiene que la postmodernidad y su filosofía se están adueñando de nuestra sociedad y nuestras instituciones, incluídas las leyes, sin apenas darnos cuenta. Una filosofía que ataca directamente al concepto científico de verdad y a su método, y promueve el relativismo y la ideología. Básicamente, todo depende de cómo cada uno lo vea, y todo es igualmente válido y respetable. Es más, cuanta más variedad haya y si proviene de clases oprimidas, mucho mejor.

Es curiosísimo (¿preocupante?) cómo la entrada para Postmodernismo de Wikipedia ni siquiera está traducida al español. Les dejo aquí la traducción (abreviada) de la página sobre postmodernidad en inglés.
El postmodernismo describe un movimiento surgido a mediados-finales del siglo 20 como salida/respuesta al modernismo. Aunque su ideología es amplia, el postmodernismo se suele definir por una actitud de escepticismo, ironía y falta de confianza en los postulados de la Ilustración, como: naturaleza, realidad objetiva, moralidad, verdad absoluta, y uso de la razón. Afirma que el conocimiento y la verdad son interpretaciones sociales, históricas o políticas, y por tanto contextuales y socialmente construidas. El pensamiento postmodernista se caracteriza por la defensa del relativismo moral y epistemológico, el pluralismo, y la autorreferencia.
Saludos.

P.D. Gracias LooM por el comentario acerca del uso incorrecto por mi parte del término postmodernismo y apuntarme al correcto: postmodernidad.

03 March 2017

El bus de HazteOir y la batalla que viene


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Analicemos la situación con un poco de calma acerca del polémico autobús.


Los hechos

Hay un autobús naranja circulando por España en el que pone: "Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo". Acompañan un enlace para pedir por correo o bajarse el siguiente libro: "Las leyes del adoctrinamiento sexual".


Las respuestas

La respuesta de la prensa ha sido unánime. Todas las noticias hablan de bus del terror, bus del odio, bus transfóbico, bus homófobo, la asociación ultracatólica que hay detrás, etc. Busquen ustedes las noticias, aunque imagino que las habrán visto ya.

La Sexta y Wyoming han lanzado una contracampaña con su propio autobús. Más de 100.000 españoles han firmado en la página de Change.org para pedir la retirada del bus. Se han involucrado grupos políticos y hasta la fiscalía.

El País, en un intento de aprentar neutralidad, ha publicado una encuesta titulada "Queremos saber tu opinión. ¿Qué piensas de la campaña tránsfoba lanzada por la asociación Hazte Oír? ¿Debe ser prohibida?" A pesar de lo manipulada que está la pregunta, en estos momentos más del 75% de los votantes piensan que no debe ser prohibida y es libertad de expresión. Pero eso tampoco es noticia.


¿De dónde viene todo esto?

He intentando buscar alguna noticia que arrojara un poco de luz a toda esta locura, y contara las cosas históricamente o diera una perspectiva más amplia, pero no la he encontrado. Se me escapaba cómo una frase "Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen" ha podido desencadenar todo este revuelo.

De repente recordé por dónde pueden venir los tiros. Hace tiempo, unos amigos del País Vasco me mandaron unas fotos que vieron en unas marquesinas de autobús:


Estas marquesinas se instalaron también en Navarra. Fue una campaña lanzada por la organización de familias de menores transexuales Chrysallis, financiada por un empresario neoyorkino con antepasados navarros. Más información en este enlace.

No puedo afirmarlo porque no conozco los datos, pero parece que el famoso bus naranja ha sido una respuesta a esta campaña.


¿Qué pone en el libro maldito?

Todas las personas que conozco a las que les he preguntado si se han leído, o al menos hojeado el libro, me han dicho que no, pero ya tienen una opinión formada al respecto.

Les invito a que le echen un vistazo por ustedes mismos: "Las leyes del adoctrinamiento sexual", pero si no quieren, aquí va la esencia del libro:

"Lo cierto es que los derechos de las personas LGTBI, como los de cualquier otro ciudadano, ya se encuentran garantizados por la Constitución española, son reconocidos en Europa y en la ONU. La legislación general nos hace iguales ante la ley y protege a las personas de la discriminación. No son necesarias nuevas leyes de inferior categoría para asegurar derechos que ya existen. 
Lejos de ampliar la protección, lo que hacen estas leyes es vulnerar algunos de los derechos fundamentales de los ciudadanos, además de establecer nuevos derechos a la carta para determinados colectivos, rompiendo así el principio de igualdad jurídica de las personas. Por otra parte, con estas legislaciones, los gobiernos de las Comunidades Autónomas se adhieren a la corriente ideológica defendida por los lobbies del feminismo radical y LGBTI, cuya tesis rechaza el sexo biológico como patrón diferenciador y sostiene que el binomio natural hombre-mujer es sólo una convención social y cultural que debe ser sustituida por la libre elección de género. 
Este nuevo dogma, que cuando menos carece de base científica y ni siquiera goza de un mayoritario respaldo social, convierte a los gobiernos autonómicos en promotores de un modelo de pensamiento que sólo comparte un sector de la ciudadanía. La exigible neutralidad institucional, tan invocada en otros campos (por ejemplo en la defensa de la laicidad del Estado) se convierte aquí en papel mojado. 
(...) 
Estas leyes afectan a todos los ámbitos de la vida social pública y privada. En este sentido, representan una intromisión ideológica del Estado en el ámbito de la conciencia individual, fomentando un modelo de pensamiento “correcto” en un campo sobre el que existen diferencias ostensibles de valoración y criterio en la sociedad."

El libro explica y expone con claridad muchas cosas que desconocemos: cómo está la legislación actual, qué cambios se pretenden hacer en temas educativos, etc... y expresan su desacuerdo, argumentando el por qué.


¿Por qué tanto escándalo?

HazteOir ha tocado la fibra a determinados sectores con gran poder político y mediático, desenmascarando muchas cosas que el gran público desconocía. Yo mismo creía que HazteOir exageraba pero basta una pequeña búsqueda en Google.

Por ejemplo, ¿sabían que el Ayuntamiento de Barcelona tiene una "Concejalía de Feminismos y LGTBI"? Y que una de las principales misiones de la concejalía es que "Las políticas municipales tienen que incorporen tanto la visión feminista como la del movimiento de personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales"?

Aquí tienen un extracto del currículum de la concejal: "Postgrado en Violencia urbana con perspectiva de género por CEURI (Argentina). En la actualidad, estudia un máster en Estudios de Género, Mujeres y Ciudadanía en la UB."


Bastan unas cuantas búsquedas en Google más para descubrir que determinada HazteOir y determinados grupos tienen una rivalidad histórica, incluídas denuncias.


¿Qué hay de malo en ello? ¿Qué hay en juego?

Nótese que ambas partes tienen su propias ideas acerca de la identidad de género.

Aunque nótese también que HazteOir en este caso no está pidiendo que se introduzcan sus ideas, sino que no se legisle/introduzca en la educación asuntos relativos a la de identidad de género, especialmente en la educación de los más pequeños porque "representa una intromisión ideológica del Estado en el ámbito de la conciencia individual, fomentando un modelo de pensamiento “correcto” en un campo sobre el que existen diferencias ostensibles de valoración y criterio en la sociedad".



¿Qué hay de cierto acerca de eso? ¿Qué dice la ciencia?


¿Qué es un hombre? ¿Qué es una mujer? ¿Depende de nuestros genitales? ¿De cómo vistamos? ¿De lo que ponga en nuestro DNI? ¿De lo que nos apetezca a nosotros? ¿A qué edad se considera una persona madura como para decidir?

Como casi todo, al final este tema se trata de una cuestión ideológico-semántica, en donde cada uno quiere imponer su propia definición del lenguaje. La ciencia no puede dar respuestas a asuntos ideológicos y semánticos.

Lo que sí sabemos es que las teorías defendidas por algunos como clarísimas e indiscutibles: que el sexo con el que se nace y la identidad sexual tienen poco que ver y somos lo que somos por cómo nos han educado, son extremadamente controvertidas, y no son en absoluto generalizables.

Poco se está publicitando el caso del Doctor Money que intentó demostrar esas teorías educando a dos gemelos chicos, uno como chico y otro como chica (tras una operación fallida de fimosis donde se le destruyó el pene) con resultados desastrosos (los dos gemelos se acabaron suicidando).

Hasta la BBC hizo un documental al respecto, que les invito a ver, y que aparte de dar una visión sobre este tema, también ilustra tristemente mucha de nuestra realidad del mundo "científico", que como científico que soy, no puedo más que atestiguar.


Brenda (David) tuvo un clarísimo comportamiento e identidad masculinas durante su infancia, a pesar de que todo el mundo le hacía creer lo contrario y la habían educado como a una chica. Acabó demostrando lo contrario de lo que prentendía: sus teorías acerca de que el sexo biológico tiene poca o ninguna influencia en la identidad de género y es mayormente una "construcción cultural" fueron desacreditadas.
Por otra parte, como ya se han manifestado algunas personas e independientemente de esos resultados, ¿por qué está obsesión repentina por introducir determinados temas afectivo-sexuales en el currículum educativo de niños tan pequeños? ¿por qué consideramos que niños que no han alcanzado la madurez sexual son maduros para decidir ciertos temas extremadamente controvertidos, cuando se les considera inmaduros en casi todos los demás aspectos?

¿Hacia dónde vamos?

En Washington se está hablando de afectividad, sexualidad, ideología de género a niños de 5 años.

Canadá está a la cabeza en este tema y uno ya puede cambiarse de sexo, incluso en documentos oficiales, con sólo pedir una nota al médico, cosa que ya no hará falta en un par de años. Además, se quiere introducir en la legislación (si no se ha hecho ya) el "derecho a que te traten" usando uno de los 63 pronombres distintos que tú elijas (inventados, y que recogen todas las combinaciones posibles de identidad sexual). El profesor Jordan Peterson ha saltado como caso famoso por negarse y jugarse su puesto en la Universidad.

Jordan Peterson, psicólogo clínico que ha dedicado toda su vida a estudiar cómo surgen y se propagan las ideologías totalitarias, nos advierte de que la modificación del lenguaje, la corrección política, y la redefinición de verdad es el primer paso hacia ellas.


Conclusiones

Las conclusiones que he sacado con todo este episodio poco tienen que ver con temas de identidad sexual, sino que van por otros derroteros.

La prensa manipula sistemáticamente. La prensa mainstream ya no se limita a informar sino a crear opinión. Los periodistas no se cortan un pelo en añadir adjetivos y opiniones de su propia cosecha, como si fueran columnistas, en lo que se supone que son noticias. Los datos y las historias relevantes para que cada uno pueda formarse su propia opinión, más o menos informada y razonada, se ocultan. Para estar medianamente informado hay que recurrir cada vez más a medios pequeños o alternativos, que normalmente (en ésta época, antes era al revés) son considerados de extrema derecha / ultracatólicos / ultraconservadores / cualquier otro adjetivo perverso. 

Las asociaciones y grupos políticos que abanderan la tolerancia acaban siendo los más intolerantes. Cualquiera que no esté de acuerdo con ellos, incluso en temas extremadamente controvertidos son insultados, apaleados, y destruídos mediáticamente. Y se pide que se prohíban o se les castigue. Tienen una ideología mucho más radical que aquellos males contra los que dicen luchar, y arrasarán con todo para imponerla. La libertad de expresión es sólo para ellos. 

La magnitud, importancia y alcance de los problemas están distorsionados, lo cual impide resolverlos. Cuánto más se grita, mejor. Los datos no importan. Los medios van decidiendo temas de moda periódicamente y creando opinión, para luego abandonarlos, sin informarnos acerca de su evolución: si las medidas han funcionado o no, ni ponerlos en su lugar. Lo que los medios no cuentan no existe. ¿Sabían que hay 100 veces más suicidios que muertes por violencia doméstica en España? ¿Sabían que hay casi de 17.000 muertes el año clasificadas como "trastornos mentales y del comportamiento"? Y que estas cifras crecen.

Lo que nos importa es mostrar una buena imagen de nosotros mismos (en inglés: virtue signalling). La gente no tiene ni idea de lo que pasa. Y no le importa. No dedicarán 10 minutos a informarse, leerse un libro contra el que han firmado en contra, o un artículo completo que de una perspectiva amplia. Lo importante es dedicar esos 10 minutos a publicitar en todos sus canales (Facebook, Twitter, LinkedIn...) que están tremendamente indignados por lo que los medios van marcando cada momento (y en cada lugar). ¿Hemos sustituido ir a misa por las redes sociales? 

Se utiliza a los más vulnerables para ganar poder/rédito político/económico. ¿Existe discriminación? ¿Cómo pretendemos solucionarla? ¿No sirven las medidas actuales de acoso escolar? ¿Dónde están fallando? ¿Hay que crear una concejalía por cada discriminación? El peligro de jugar a las identity politics es que es el que todos conocemos (y que HazteOir está denunciando). Que sirva para realmente discriminar a los que no son "minorías" (que se asume que son privilegiados) y como coladero para colocar amigos y devolver favores. Se corre el peligro de que una concejalía de "feminismos y LGTBI", decida que hay que empezar a "dar visiones feministas", como ya ha reconocido. Que se obligue a todos los profesores, jueces, colegios, administración pública, etc... a recibir determinados cursos obligatorios/seminarios/charlas... ¿Quiénes dan estos cursos? "Expertos en el tema", con por ejemplo, gente con un "máster en Estudios de Género, Mujeres y Ciudadanía", que por supuesto será alguien cercano ideológica y políticamente, cuando no directamente un familiar, amigo, o compañero de curso. Y así se justifica el entramado de negocio y poder que todos conocemos en otros temas, mientras el problema es en realidad un aspecto secundario, que bien podría haberse solucionado por los canales que ya existen (por ejemplo, acudiendo al psicólogo u orientado del centro, programas anti-bullying escolar, o pidiendo al profesor que trate cada caso particular).

Quien ve la diferencia o el odio grupal constantemente debería mirarse a sí mismo. Por supuesto que hay gente estúpida, racista, machista, feminista, y de todo tipo. Pero no son la mayoría, ni mucho menos, ni van haciendo la vida imposible a los demás, ni están esperando en cada esquina. Y ahí están las instituciones y la justicia para los casos extremos. No paguemos justos por pecadores ni distorsionemos la realidad. Por otra parte, tenemos que acostumbrarnos a que no todo el mundo piensa y opina igual que nosotros y que casi siempre hay algo que aprender. Eso no es odio. Considerar eso como delito, el camino hacia el que vamos, es efectivamente el camino hacia un regimen totalitario, da igual de qué color.

Amigos míos, ateos sin comulgar, me han comentado, que gracias a este revuelo han descubierto que ellos también son ultracatólicos. Y casi cada día, una gran mayoría de gente descubree que son de extrema derecha, cuando no homófobos o islamófobos. Cuidado con esa estrategia porque podemos conseguir el efecto contrario al esperado.

Muchos dicen que ésa es precisamente la razón de que Trump ganara las elecciones: demasiada gente corriente y moliente cansada de ser insultada y etiquetada sistemáticamente como terrible.

Eso sí que es odio.

Saludos.

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01 March 2017

Alertadigital: ¿periódico o copia-pega?


Navegando por Internet me encuentro que el "medio" Alerta Digital ha fusilado mi artículo "Heraldo de Aragón se une al cierre de comentarios en ciertos temas". Un copia-pega descarado, sin una sola cita o referencia. Cosa que ya ha pasado antes.

Aquí lo tienen, y aquí en la cache de Google.

No sólo están cometiendo una ilegalidad (no están respetando la licencia de los contenidos de este blog), sino que son una vergüenza para todo el periodismo de verdad.

Saludos.


18 October 2016

¿Discriminación positiva o ingeniería del victimismo?


La sociedad nos vende dos ideas irreconciliables: por un lado, que cuanto más aprendamos, trabajemos, y nos esforcemos, más lejos llegaremos. Por otro, que en el fondo da igual lo que hagamos: la sociedad no es justa y siempre estaremos discriminados por una razón: sexo, edad, raza, cultura, religión, clase social, etc.

Así, nos hemos convertido en una sociedad donde el victimismo renta muchísimo más que el esfuerzo y el trabajo. Basta elegir una variable para sentirse discriminado: soy árabe en un país cristiano, soy mujer en un país machista, soy gay en un país heterosexual, soy vegano en un país omnívoro, no hablo la lengua, soy extranjero... y luego buscar qué tipo de ayudas o ventajas existen para mi situación particular.

Una parodia de esta situación puede verse en este genial episodio de "Modern Family" (minuto 11:30). La pareja gay protagonista acaba de adoptar a una niña asiática y están haciendo una entrevista para ver si la aceptan en un buen colegio donde hay una demanda altísima. Están tranquilos porque juegan con esa baza: son gays, han adoptado, y la niña es asiática. Nada puede fallar. Pero, de repente, las siguientes entrevistadas son una pareja de lesbianas, una de ellas en silla de ruedas, y con un niño negro en brazos. ¡Ya no tienen nada que hacer!

El victimismo se ha convertido en una maquinaria económica y rentabilizarlo en un trabajo full-time, en una ingeniería en sí misma. ¿Existirá un día en el que tendremos que rellenar una tabla con nuestros datos y se nos pagará una "compensación por victimismo"?

- "Hola, soy Lola Varga, 55 años, homosexual, intolerante al gluten,  y tuve un antepasado judío que fue expulsado por los Reyes Católicos en 1492."

- "A ver, espere un momento, que le calculo los complementos. Machismo: sí; homofobia: sí; alimentación: sí; xenofobia: sí. Serían 550€/mes y la podríamos meter quinta en la bolsa de empleo. Le recomiendo que se corte el pelo y se haga un tatuaje: ahí podríamos rascar otros 50€ por sexismo con agravante y quedaría primera en la bolsa de empleo. ¿Qué me dice?".

Nadie niega que exista discriminación por diferentes factores, que la hay, pero no todos los males del mundo se deben a eso, y no es así como se cambian las cosas. Además, el discurso que suele hacerse es totalmente falaz e ignora lo obvio (los datos), para centrarse en lo sentimental y populista.

Quizá el caso más sangrante actual en nuestras sociedades sea el de la discriminación por razón de sexo. Discurso típico: "Hay que introducir cuotas de discriminación positiva: las mujeres en están discriminadas en el mundo científico/ingenieril/universitario en tecnologías de la información porque la gran mayoría de los puestos de dirección son hombres". Basta consultar los datos o recordar nuestra época de estudiantes para ver que el número de mujeres estudiantes de estas carreras rondaba quizá el 10% o menos hace 20 años. Carreras de libre acceso y cuya única "discriminación" para entrar era la nota, donde normalmente las notas de las chicas eran más altas y podían elegir carrera con más facilidad. Curioso.

Pero vemos titulares como "Sólo un 15% en puestos de responsabilidad en ingeniería son mujeres" y esta cifra nos escandaliza y suenan todas las alarmas de discriminación en los medios.

Pregunta de primaria: simplificando y asumiendo que un puesto de dirección requiere (1) una carrera técnica de este tipo, y (2) 20 años de experiencia: ¿qué proporción de mujeres se esperaría hoy en puestos de dirección si hace 20 años un 10% de mujeres estudiaron esa carrera técnica? Respuesta: un 10%. Un titular más correcto que "sólo un 15%", pero que nunca leeremos sería:"Mujeres en puestos de dirección en ingeniería: un 50% más de lo esperado".

Si no ocurre lo que se espera, basándose siempre en datos, debe estudiarse el por qué.  Por ejemplo, si hay menos mujeres de las esperadas, a lo mejor resulta que muchas cambiaron de sector porque no les gustaba, o porque no estaban dispuestas a estar encerradas en un cubículo programando durante 10 años antes de llegar a ese tipo de puestos. O, por el contrario, si hay más mujeres de las esperadas (cosa que a nadie importar), ¿de qué carreras/sectores vienen y por qué están ahí? ¿No está para eso el Instituto Nacional de Estadística, en vez de las asociaciones feministas?

Pero no es esto lo que se hace. Se ignoran todos los datos, el discurso racional, y se buscan respuestas fáciles y emocionales para arrimar el ascua a la sardina porque se sabe que el victimismo funciona.

Así, hemos asumido como normal que existan aberraciones como plazas de postdoc sólo para mujeres, becas de proyectos sólo para mujeres, gastos de viaje sólo para mujeres, y ¡hasta reconversión de plazas de profesorado inestables a funcionario sólo por ser mujeres con una justificación asociada de "discriminación histórica" (visto en la Universidad de Viena)! No hablemos ya de "Observatorio de la mujer", "Ministerio de la Mujer y las personas vulnerables", "Sección de la mujer" en universidades, y demás.

La gente no ve los grandes peligros de la "discriminación positiva", es decir, de otorgar algo a alguien sólo (o mayormente) por su condición de que él o sus antepasados son o fueron "X". En otros tiempos a lo mismo se le llamaba privilegios, nobleza, fueros.

El problema es que cuando alguien realmente "compra esa idea" de la discriminación y obtiene un beneficio basado en ella, la ve en todas partes de manera abstracta y general. Todo lo bueno es mérito mío, todo lo malo se debe a la discriminación contra mí aunque eso no sea ni remotamente cierto. Cualquier anécdota o situación particular se convierte en una generalización. Y siempre se quiere más y más haciendo menos y menos.

Ejemplo 1: una conocida mía, que estudió una carrera técnica y trabaja en una ingeniería, siempre está amargada por el machismo reinante en su empresa, según ella. Cosas como que en su tarjeta de visita ponga "ingeniero" en vez de "ingeniera" son la prueba de ello (curioso, en la mía pone "analista" y ni siquiera me había parado a pensar en ello). Eso sí, en más de diez años no ha probado a pedir un aumento, cambiar de sección, por no hablar de buscar otro trabajo, irse a otra ciudad o emigrar. Tampoco le preocupa mucho que sus compañeros varones estén igual de quemados que ella o más.

Ejemplo 2: amiga que es el caso contrario. También estudió una carrera técnica, trabajó unos 3 años de programadora y se cansó. Se movió mucho, emigró, y logró un buen puesto de manager, escalando muy rápidamente en la empresa. Con menos 3 años de experiencia real, veintipico años de edad y sin experiencia previa en gestión, ya estaba dirigiendo equipos y ganado mucho más que compañeros con titulación similar y 10 años más de experiencia que ella. Al final lo dejó porque era mucho trabajo y mucha presión. Ella, que logró lo que casi ningún hombre de su empresa había logrado con más titulación, más experiencia, y años de duro trabajo en la misma empresa, también vio en su empresa una grandísima discriminación hacia las mujeres y sigue con ese discurso.

Ejemplo 3: caso espeluznante de rentabilización del victimismo. Como he comentado, el número de mujeres en ingeniería es muy bajo, y en algunos centros semi-públicos existen una serie de cuotas y políticas respecto a las mujeres. A mi amiga, muy espabilada, también gran activista antidiscriminación y con sus quejas constantes, de repente se le abrieron los ojos. Estos centros tienen verdaderos problemas para alcanzar esas cuotas (aunque no lo dicen públicamente) y rápidamente descubrió que el hecho de ser mujer es claramente una ventaja. A sabiendas, decidió rentabilizarlo: se puso en plan rebelde y empezó a pedir la mejora de sus condiciones o amenazaba con marcharse. En apenas un año, una persona contratada para un perfil 100% técnico ha conseguido, simultáneamente, ser ascendida a jefa de sección y una reducción de jornada a 30 horas (curiosa paradoja). En confianza, farda de ello, y nos cuenta que lo único a lo que ella le importa es pasar más tiempo con su perro, dedicar tiempo a sus hobbies y trabajar lo menos posible, y ella sólo se está aprovechando de una situación que "es así" y de la que "no tiene ninguna culpa". Antes pasaba largas horas en el laboratorio, discutía con proveedores, y ahora se dedica a responder e-mails de subordinados y viajar. Y lo mejor de todo: acusa a sus ex-compañeros (muchos de los cuales llevan casi una década allí) de ser "extremadamente ambiciosos y querer ascender". Por supuesto, para perpetuar y proteger su situación, necesita seguir divulgando el discurso de la discriminación sexual, cuanto más agresivo mejor.

Ésa es la situación que estamos creando: ejércitos de jóvenes que salen de una universidad normalita, con muy pocos años de experiencia y, si no son puestos directamente en un puesto de responsabilidad (eufemismo para: buenas condiciones económicas, gente al cargo que haga el trabajo técnico/desgradable/duro y, preferiblemente muchos viajes a sitios exóticos),  buscan alguna excusa victimista. Las mujeres ya han encontrado e institucionalizado la suya: la discriminación.

La verdad es que, por la razón que sea, nuestro sector en particular nunca ha resultado particularmente atractivo para las mujeres. En clase, con compañeros de trabajo después, no conocemos apenas a ninguna que cacharreara con hardware de adolescente, que soñara con intalar una nueva distribución de linux, o programara por afición. Muchas cambiaron de carrera. Curioso que en aquella época no se hablaba mucho de discriminación: simplemente de carreras y sectores más o menos atractivos para unos y otros.

Dos décadas después, toda mujer poseyendo un móvil y un portátil desde la adolescencia, y con la infinidad de recursos existentes (Internet, precios ridículos de hardware y acceso a la información, todo tipo de cursos online de las mejores universidades del mundo, grupos de gente con la misma afición, etc...), la cosa ha mejorado algo, pero en esencia no ha cambiado mucho. Es decir, más facilidades y medios no puede haber, pero ahora resulta que hay un nuevo impedimento para alcanzar la excelencia (palabra que no me gusta pero no encuentro otra mejor) en el campo: la discriminación. La excelencia sólo se consigue con curiosidad y ganas propias, estudiando, trabajando, y manteniéndote en tu campo el tiempo suficiente para tener suerte, si la hay.

Es curioso porque los más tolerantes, guays, y luchadores por la igualdad son los primeros que ven negros, mujeres, y homosexuales y potenciales discriminaciones, en vez de personas. Y los primeros que ayudan a institucionalizar el etiquetado de las personas y ver potenciales discriminaciones muchas veces inexistentes, en vez de enfrentarse y luchar por las situaciones reales.
¿Hasta cuándo se va a insistir en el tema de la discriminación y victimización en éste y otros campos como última excusa para justificar lo injustificable?

Para mí, la verdadera discriminación es la falta de igualdad de oportunidades y esto está casi siempre asociado a una única cosa: la pobreza y la falta de acceso. Por aquí una institución supuestamente respetable destina dinero público para que las investigadoras puedan hacer estancias de investigación sólo por la condición de ser mujeres, justificando no se qué pamplinas históricas de discriminación. 

El día que vi cómo una amiga con coche propio y asistenta en casa accedió a esas "ayudas", mientras cientos de compañeros tienen que pagar de su bolsillo cosas como un taxi para ir al aeropuerto a una conferencia de madrugada porque el centro "sólo se cubre el autobús, tranvía o metro", se me revolvieron las tripas.

Desde que la conocí, nunca dudé de que está donde está por mérito propio y ella también criticaba duramente la discriminación positiva: es claramente competencia desleal. Su pareja todavía más: se le hinchaba la vena con la injusticia. Pero unos pocos años en el sitio adecuado y algunos privilegios ayudan a cambiar de opinión.

En concreto, después de disfrutar de la "ayuda de investigación" y pegarse un buen viaje los dos juntos con todos los gastos pagados en su coche propio, empezaron a tener que racionalizarlo. También tenían que ester preparados para racionalizar que si sale alguna plaza de profesor(a), ella tiene muchas más posibilidades que cualquiera de los chicos, como ya ha sucedido en varias ocasiones. La ley existente donde "a igualdad de curriculum, el trabajo será para la mujer" es ampliamente interpretable.

Ambos han comprobado (y sufrido) cómo la ingeniería del victimismo renta mucho más que un doctorado en una carrera técnica y duro trabajo. Así que, sinceramente, no les culpo.

Saludos.

17 October 2016

Homogeneizando que es gerundio


Hoy invito a echar una ojeada a una entrada de blog donde un español relata y reflexiona sobre los cambios que ha visto en Alemania en la última década: se está convirtiendo, al igual que muchos países, en una amalgama insulsa. Coincido totalmente.

Aunque cada lugar es un mundo, hace una década viví esto mismo en Irlanda, Reino Unido, o Estados Unidos. Y me chocó mucho lo siguiente:
  1. Casi todos los trabajos de servicios considerados "duros", son realizados por extranjeros o, como mucho, estudiantes. Camareros, cómida rápida, tienda de la esquina abierta a cualquier hora, taxis, repartidores, agricultura, etc...
  2. En los autobuses sólo íbamos precisamente nosotros: estudiantes y extranjeros, posiblemente de los que realizan esos duros trabajos. El resto iban en su coche particular.
  3. Casi nadie cocina ni, en general realiza labores del hogar: para comer visita obligada al restaurante de la esquina, supermercado, fast food, o cómo mucho traerse un sandwich de casa. Para cenar, una sopa o un trozo de pan con queso, y vamos listos. El que puede, aunque tenga un piso de 40 metros y no tenga hijos, tiene a alguien que le limpia la casa. Si es extranjero y en negro, mejor.
  4. La vida es un plan prefabricado: trabajo, trabajo, trabajo, actividades lúdico-educativas sin parar, y vacaciones "superguays", todo cuanto más exótico mejor. Eso de pasarse la mañana jugando con el crío, visitar a la familia "porque sí", irse al pueblo de toda la vida el fin de semana a darse un garbeo, o llamar a los amigos para tomar unas cañas espontáneamente no se lleva.
  5. Todo parece hacerse en pos de "una sociedad y un mundo mejor": globalización, multiculturalismo, ecología, solidaridad, salud, y demás. Pero es mentira: todo es pura economía y vamos hacia lo contrario. Hacia un mundo dividido entre ricos (autóctonos) que se dedican a "dirigir, coordinar, y gestionar" (=viajar, buenos hoteles, buenas comidas, actividades variadas), y una clase media-baja (preferiblemente extranjera) realizando los trabajos de verdad, con un techo de cristal clarísimo, pero recibiendo a cambio un nivel de vida suficientemente digno para que no se cabreen y pongan fin al estatus quo. Lo que se vende como "bio/ecológico" no es más que un intento desesperado de proteger la producción local en un mercado europeo/global donde por diferencias salariales entre países a los países ricos les es imposible competir de manera tradicional. Lo que se vende como solidaridad no es más que una deuda que se espera cobrar a futuro. Siempre, absolutamente siempre, hay un interés económico detrás. Es curioso: nunca he visto a gente más egoísta, hedonista, y miserable con el dinero hacia los demás que en esos países que se han puesto la medalla de "generosos y solidarios".
En el fondo todo se resume en: si "el mercado" decide que tu tiempo vale diez veces el de otra persona, ¿por qué no subcontratar todo lo que no te gusta hacer y tú dedicarte a disfrutar de la vida? Es el mercado de la necesidad. Actualmente el mecanismo para que todo esto siga funcionando es la diferencia económica entre países y las grandes migraciones. Por eso a nadie le interesa realmente resolver la desigualdad a nivel mundial: un flujo de gente necesitada siempre será bienvenido mientras interese, aunque esto sea una actitud cortoplacista y equivocada.

Nos creemos muy modernos, pero poco ha cambiado desde aquellos tiempos de los romanos, donde todos aspiraban a ser nobles, comer ricos manjares, celebrar fiestas, acudir a eventos, filosofar en las termas, y tener a tus siervos/esclavos encargándose de los "pequeños detalles" que permiten que eso siga funcionando.

En mi opinión, la diferencia en mentalidad/filosofía de esos países anglosajones/centroeuropeos con los países mediterráneos, de momento es todavía grande: nosotros (todavía) valoramos mucho la familia, las amistades sinceras, y las relaciones sociales. Pero es posible que todo cambie si la economía se vuelve similar a la de esos países. Por desgracia, parece que es la mercantilización de todo y el hedonismo triunfan allá donde van. Intentemos que no ocurra, porque tenemos una cantidad de cosas excepcionales que sólo se aprecian cuando vives fuera (esto da para otro post completo).

Esta pequeña entrada da para reflexiones mucho más profundas pero, por desgracia, hoy no va a poder ser. Un par de lecturas de alguna forma relacionadas y que ayudan a entender hacia dónde vamos:
  1. Love people, not pleasure (en inglés).
  2. To have or to be? (en inglés). Gran libro de Erich Fromm.
Saludos.

03 October 2016

Sobre responsabilidad y trabajo


Interesante noticia sobre una empresa privada que se dedica a desocupar pisos usando boxeadores. Lo que más me ha impactado: una empresa privada mediante métodos legales ha solucionado en 45 minutos lo que la policía no ha hecho en 65 actuaciones, y con la policía delante.

En la plaza mayor del sitio donde vivo hay una esquina donde se sienta gente con problemas: alcohólicos, problemas mentales, etcétera. Están, como digo, en medio de la plaza central, con gente, comercios, terrazas, turistas. Normalmente no causan muchos altercados a parte de molestar al paseante, pero el otro día lo hicieron: empezaron a pelearse, rompieron algún macetero, etcétera. El comercio donde trabaja un conocido está al lado. Lo filmaron y llamaron a la policía. La policía más cercana está a 500 metros.

Dos policías aparecieron dos horas después (cuando ya se había solucionado por su cuenta el tema, aunque alguno aun quedaba por allí) en el comercio para avisarles de que lo sentían pero ésa no era su responsabilidad. (?)

Hace unos días aparcamos las bicis para tomar algo en alguna terraza. Volvíamos de un tour largo, así que yo no llevaba el candado gordo, sólo el fino. Estuve vigilando las bicicletas todo el rato, sin problema. Poco después, fuimos a dar una vuelta, 20 minutos, y a la vuelta la bici más nueva y cara de las dos ya no estaba: el candado estaba cortado. Las bicicletas estaban aparcadas en una rotonda de una zona universitaria, a 10 metros de terrazas llenas de gente. Cuando fuimos a la policía (me ahorro la larga historia de encontrar la oficina vacía) casi se rieron, y no nos dieron ni una copia de la denuncia, sino un post-it con el correo electrónico del policía. Al pedir una copia días después por teléfono, dijeron que no hace falta, salvo que la quieras reclamar al seguro. Lo mismo pasó con mi coche al que rompieron un retrovisor tiempo atrás. Vamos, que para demostrar que hay una denuncia tendrías que llamar por teléfono o escribirle un mail al colega.
El año pasado fuimos a regar las plantas de unos amigos en vacaciones, que viven en una zona céntrica y no particularmente mala de la ciudad. Cuando llegamos vimos que habían forzado la cerradura. Habían robado su casa y varias más del edificio. La policía tardó casi una hora en llegar y su actuación se limitó a decir que el dueño tendría que ir a la comisaría a declarar. El cerrajero de guardia llegó en 10 minutos y cambió la cerradura en otros 10.

Esto no es una parrafada contra la policía, sino contra los trabajos y su responsabilidad asociada en general.

En mi universidad hay un investigador invitado que lleva un año con nosotros y todavía no tiene cuenta de usuario ni ordenador. Hemos tenido que pedirlo cerca de una decena de veces, y llamar a más altas instancias para ser que empezara a mover el tema. El trabajo de un proyecto está bloqueado desde hace semanas por la falta de asistencia del encargado de IT. A nadie le importa.
El encargado de IT ignora los correos si son nuestros y hay que subir a rogarle. Ha conseguido una parcela de poder en la que hay que irse de cervezas con él y ser su colega para que mueva un dedo. Y todo el mundo se dobla. Es de sobra conocido que por sobrecarga no es, porque está todo el día de cháchara de un sitio para otro. Ahora mismo acabo de verlo poner en Facebook las fotos de su salida en bici el domingo con los colegas, y comentar y responder a comentarios con verdadero énfasis, cuando ignora los emails de su trabajo. No estamos hablando de un becario de 18 años. Estamos hablando de un señor que roza los 50, con hijos, con un sueldo más que generoso y una estabilidad que ya quisieran muchos.
Somos investigadores/desarrolladores de IT. En base a "cuestiones de seguridad" no se nos permite ni instalar ¡una máquina virtual! Cada tres años se renuevan los ordenadores; ordenadores que utilizamos y encendemos... para imprimir en la red local. Para poder hacer algo, todos nos hemos resignado a tener que traer nuestros ordenadores personales para trabajar porque sólo nos dejan usar Windows y no nos dan ni cuenta de administrador.

Yo le he dicho a mi jefe a la cara que me da vergüenza pertenecer a ese grupo y a esa universidad, que tiene a una persona un año sin máquina y sin cuenta de usuario, cuando se derrocha presupuesto y tiempo en cualquier estupidez. Y que lo voy a comentar en la siguiente reunión general, pero no me ha dejado. ¿La razón? Que no es lugar para comentar esos asuntos (si no es ese, ya me dirá cuál). ¿La razón real? lo haría quedar mal a él.

La gente me tilda de buscar complicaciones o de exagerar. Pero no es cierto. Yo no me caliento, sólo soy directo y hablo de los problemas que hace falta resolver y que son de cajón. Y los llevo a la instancia que haga falta, o los aireo en público si hace falta.

Mi compañera me estaba convenciendo de lo equivocado que estoy yo, y de que es mucho mejor tener mano izquierda, de que no es para tanto, etcétera. Cosas del Karma, supongo, justo en ese momento, su ordenador personal que, como todos, tiene que traer y llevar cada día a casa en la mochila y que usa 8 horas al día en el trabajo le mostró un mensaje que decía algo así: "tu batería está muerta, por favor contacta con el servicio técnico de Apple para su reparación".

Intenté sentir compasión por ella y lo que le va a costar la broma, pero no pude.

La gente se ha acomodado tanto que ya no quiere luchar ni el más mínimo conflicto por defender lo obvio: que la gente haga el trabajo para el que se le contrató.

Quizá porque ellos tampoco lo hacen. Me he preguntado multitud de veces, por ejemplo, cuál es la labor de un profesor universitario. En teoría: estar formado permanentemente, dar clase, investigar y tutorizar. Sin embargo, una buena mayoría consideran todo un "extra". Ofrecer apuntes o soporte por e-mail no va incluido: que me paguen complementos docentes o nada. Aprender un idioma: o bien me ofrecen una excedencia pagada o me ponen un curso gratis y me quitan horas de clase. ¿Libros/revistas de investigación? O me las paga la biblioteca o un proyecto o nada. ¿Investigación? O me ponen un despacho de becarios y me financian un equipo, así como material y viajes a conferencias o no muevo un dedo.

Todo el mundo se resigna y ya nadie es responsable de nada. Todo es vagancia y cualquier cosa menos trabajar. Y el que se queja o dice algo es un exagerado y un liante. En el fondo, casi todo el mundo opina lo mismo y anda fastidiado, pero nadie no sólo hace sino ya ni dice nada.  Eso sí, el dinerito (especialmente el público) a final de mes que no se retrase ni un día, por favor, que entonces llamamos a los sindicatos y a Amnistía Internacional si hace falta.

En definitiva: si no luchamos ya no por mejorar sino por mantener lo que debería ser: policías que sean policías, personal de soporte que dé soporte, profesores que den clase e investiguen y tutoricen, tenemos lo que merecemos.

Porque esto no ocurre sin cómplices. ¿O quizá es que aspiramos a convertirnos en uno de ellos en el futuro?

Saludos.

30 September 2016

Décimo aniversario o sobre la comunicación humana


Quién lo diría. Parece que fue ayer y ya hace más de diez años de la primera entrada de este blog. En los últimos este blog ha estado completamente parado por circunstancias personales: cambio de país, trabajo, y demás. Mis disculpas.

Hoy, sin embargo, he visto una entrevista a Pérez-Reverte que me ha hecho volver a retomarlo. A parte, por supuesto, de las peticiones de algunos comentarios y directamente de amigos (gracias, Pachi). Esta entrevista y algunas otras cosas que tenía en mente me ha hecho replantearme varias cosas acerca de la comunicación humana y de cómo influye en nosotros.

Por ejemplo, ¿dónde han quedado conversaciones como las de la entrevista? Conversaciones calmadas y profundas, con gente inteligente y que tiene algo que decir. La gente dice que no hay tiempo para estas cosas, pero es mentira.  ¿Cuántas horas al año pasamos en Facebook, en grupos de Whatsapp o relatando en detalle nuestras vacaciones o eventos?  Estamos tan inundados por la inmediatez, la superficialidad, y la estupidez que no nos damos ni cuenta. Casi sin darme cuenta, yo me había metido también en esta dinámica. Realmente es muy difícil no entrar en ella sin quedarse fuera.

Pero, en el fondo, no satisface. Somos lo que leemos, escuchamos, escribimos y decimos. Cuando nuestra comunicación se limita mayormente a enviar fotos de las vacaciones y chistes, y responder con un emoticono, nos estamos emprobreciendo. Google ha dado un paso más allá hacia el empobrecimiento comunicacional con su aplicación de mensajería instantánea. Una de sus virtudes es que es "inteligente". Por ejemplo, un amigo nos envía una foto de su perro en casa y la aplicación es capaz de analizar la foto. Y de proponernos varias respuestas precocinadas: "Qué mascota tan adorable", "Es un labrador precioso", etcétera. Además, también vende como virtud un mayor rango de emoticonos y dibujitos. Todo ello, dicen, "para dar mayor libertad de expresión al usuario".

La "inteligencia artificial de Google" en realidad está indicando qué es lo que se espera que respondamos poniéndolo a un click de distancia. Puede que nosotros mismos no sepamos que es un labrador, pero aun así le daremos al botón. También (por omisión) nos indica qué es lo que no se espera que digamos. Aunque es relativamente fácil generarlas, nunca veremos respuestas como: "te quejas del maltrato y comercio con animales, ¿y ahora te compras un labrador de pedigrí y lo dejas todo el día solo en casa?". Esto no es precisamente libertad de expresión, sino todo lo contrario.

La conveniencia siempre gana. ¿Puede que algún día no muy lejano en vez de poner una letra detrás de otra de manera más o menos coherente e intentar hacernos entender, nos limitemos a responder a base de un solo click?

Es algo que ya está pasando y la tecnología, en vez de ayudar, parece que haga lo contrario. La gente tiene verdaderas dificultades para expresarse. De manera escrita y también oral. El nivel de las conferencias y eventos, en general, es penoso. Las conversaciones, en general, no son claras. Hay muchísimos malentendidos, enfados, y tiempo malgastado porque la gente espera que los demás lean sus mentes, en vez de aceptar que no están comunicando nada inteligible. A veces parecen intercambios de monólogos donde nadie escucha.

A lo que iba. He disfrutado más una hora escuchando a Pérez-Reverte hablar que en la mayoría de eventos y conversaciones que he tenido en los últimos años; si es que pueden llamarse así. Casi todas son superficiales, artificiales, aburridas. Y, el mayor problema, ya casi nadie quiere escuchar otro tipo de conversaciones donde alguien realmente tiene algo que contar.

Dos eventos recientes que lo ejemplifican, con grupos de gente inteligente, con sus estudios universitarios, viajados a muchos países, etcétera, y que se consideran ellos mismos "cultos".
  1. Después de la ronda de fardar de varios museos alrededor del mundo (de lo más variopinto, pero lo importante es que son "famosos"), pregunto al personal. "¿Habéis visitado el museo de Kepler aquí? ¿Sabéis que Kepler vivió y dio clase aquí muchos años? Igual que Tesla y otros tantos que estudiamos en física. Pensar que han estado aquí dando clase en las universidades a las que nosotros asistimos y por las que paseamos cada día... es fascinante". El personal me mira raro, y se nota que quieren cambiar de tema. Para ellos Tesla es un coche, supongo. Pregunto, en alto, "¿de verdad que no sabéis quién fue Kepler ni os suenan (más o menos) las leyes que lo hicieron famoso? Silencio sepulcral, incomodidad, miradas apartadas, y vuelta a las conversaciones de café de personas cultas.
  2. Empieza una conversación sobre aprender idiomas. El uno fardando de una cosa, el otro de otra, el tercero de que usa una aplicación superguay llamada "Babbel". Digo, "sí, está bastante bien, desde luego con el nombre de su marca dieron en el clavo. Mejor no podía haberse elegido". "¿De qué estás hablando?", pregunta uno. Respondo: "Hombre, por la historia de la torre de Babel, que es cómo explica la Biblia la aparición de las distintas lenguas. Todos los hombres hablaban una sola lengua y por tanto podían entenderse y cooperar fácilmente. Se pusieron a hacer una torre que llegaría hasta el cielo, y Dios entendió eso como una amenaza, que se estaban poniendo farrucos, vamos. Así que los castigó creando distintas lenguas y segregándolos para que no se entendieran. El nombre de Babel es exquisito. Y Dios un cachondo, ¿no os parece?". Todos me miraron raro, nadie tenía ni idea de qué estaba hablando. Me sentí como en otro mundo. Por si acaso, vuelvo a preguntar, "¿de verdad que no os suena lo de la torre de Babel y las lenguas?". Misma reacción: silencio sepulcral, miradas apartadas. Lo más gracioso es que todos ellos recibieron educación religiosa en algún u otro momento, y yo nunca. Vuelta a conversaciones cultas de verdad, donde una amiga nos pregunta si sabíamos (lo descubrieron en el viaje del que acaban de volver) que en Perú hay más de 5000 variedades de patatas. La gente parece fascinada (y recalco, "parece") e incluso participa animadamente en la conversación, respondiendo cómo comieron insectos en China.
Ése es el nivel de las conversaciones "cultas" a las que me he enfrentado en los últimos años. Uno intercambio de fardar de experiencias superficiales. En cuanto tocas cualquier tema, en vez de tener una conversación, sólo parece haber dos reacciones: pretender corregirte y darte clases sobre el tema si les suena, o ignorarlo y no querer saber nada de él. Quizá es porque es otra cultura diferente, no lo sé. Pero, en cualquier caso, es bastante empobrecedor.

En fin, esto ha sido suficiente para empezar a desoxidar el blog. Gracias a todos los que todavía seguís leyéndolo. Y gracias, humildemente desde aquí, Arturo Pérez-Reverte, por la motivación. Leer y especialmente escribir son ciertamente buenos analgésicos.

Saludos.

15 February 2016

Heraldo de Aragón se une al cierre de comentarios en ciertos temas


No voy a perder tiempo con esto, pero la cosa se no está yendo de las manos. Lean la entrevista a esta joven musulmana aragonesa y ríanse un rato: "Machista no es el Islam, son las sociedades". Ahora resulta que es Islam, en realidad, es feminista, lo que pasa que está mal interpretado...

Tantas décadas para deshacernos de pensamientos irracionales, de sociedades (e incluso políticas) regidas por escritos de un libro "sagrado", del nacionalcatolicismo franquista, de luchar para construir un estado laico... ¿Por qué es el Opus Dei tan terrible y los Adventistas del Septimo Día "una secta de gente mal de la cabeza", y sin embargo el Islam y el Corán no sólo son "guays" y respetables, sino hasta feministas?

Más que una sarta de tonterías e incoherencias como ésta:
"Ni siquiera veo que el islam como una religión, sino como una forma de vida. Y el Corán lo entiendo como un manual que te ayuda a diferenciar lo que está bien y lo que está mal, lo bueno es que te da el porqué, razona cada enseñanza..."
me preocupa que ésta es la primera noticia que he visto en toda mi vida en Heraldo de Aragón donde no se permiten comentarios.

Esta política se une a una tendencia ya global en Europa donde hasta los periódicos cuyo lema es "Speech is free" y dicen luchar por la libertad de expresión y el debate y eliminar toda censura, han cerrado los comentarios en noticias que toquen ciertos temas como los refugiados o el islam.

¿Por qué están cerrados los comentarios? ¿De qué tienen miedo los medios? ¿De la libertad de expresión? ¿De buenos argumentos? ¿De la verdad? ¿De escuchar lo que piensa la gente?

¿A qué viene está moda y permisividad por odiar y criticar a la religión católica, mientras se defiende lo indefendible del mundo islámico (y se cierran los comentarios por si acaso a alguien se le ocurre opinar o mostrar datos)?

Saludos.



16 September 2015

Los dibujos de mi amiga


Una amiga me ha enseñado hoy unos dibujos con sombras que ha hecho en un curso. Los dibujos son muy buenos, pero en vez de despertar emociones positivas en mí, se me ha revuelto el estómago. Me ha costado un poco entender por qué, pero al final lo he conseguido. Fueron mis experiencias con la profesora de dibujo en el instituto, lo cual me ha llevado a pensar cómo los profesores marcaron nuestras vidas y nuestro futuro.

Recuerdo muchas cosas de los profesores. Tuvimos algunos profesores excepcionalmente buenos, como los de informática, matemáticas, o física, que nos hicieron entender y amar la ciencia, la tecnología, el mundo; tuvimos los mediocres--la mayoría--, y tuvimos algunos que nos hicieron odiar las asignaturas.

En general, los de letras/humanidades/arte fueron los peores. Quizá porque sus objetivos didáctivos y sus correcciones eran más subjetivas que otra cosa y era imposible demostrar nada cuando considerábamos alguna correción injusta. Así como en matemáticas, física, o informática, o sabías hacer las cosas o no sabías, y muchas veces podías demostrar un error en la correción, o un camino diferente que llevaba a la misma solución; en humanidades el único argumento era el de autoridad de la palabra del profesor. En ciencias también pasaba, pero mucho menos.

Reclamar un resultado injusto en humanidades o arte era más un juego de negociación, persuasión y manipulación, a veces hasta sumisión, que de utilizar la evidencia. Una sonrisa pícara, una mirada sumisa, en matemáticas, física o informática, servían de poco.

Por otra parte, ¿cómo iba un chaval de 16 años tener una interpretación diferente (no digamos ya "más acertada") de Kant que el profesor? ¿cómo iba ese mismo chaval relatarte la historia de una manera diferente, sobre todo si había consultado otras fuentes?

A estas personas se las castigaba con notas "borderline" y a veces humillaciones delante de todos. Recuerdo algunas anécdotas personales.

En historia yo era bastante aplicado, estudiaba, pasaba los apuntes a ordenador de manera estructuradísima mezclando lo dicho en clase, con el libro, con a veces otras fuentes. Mucha gente de clase me pedían mis apuntes y estudiaron de ellos. No sólo muchos de esos alumnos no eran muy brillantes, sino que todo el mundo sabe que para realmente interiorizar una cosa hay que escribirla o enseñarla (cosa que hacía yo con mis apuntes). El resultado era que la mayoría sacaba mejores notas que yo en el examen. En muchas ocasiones yo sacaba un suficiente o un bien, cosa insultante para cualquiera que se tomara estudiar en serio. A veces las cosas llegaban a límites ridículos. Hace casi 20 años de ésto y todavía lo recuerdo. En un examen escribí la palabra "paliación" y no sólo me bajó la nota el profesor sino que me ridiculizó delante de la clase, leyéndolo en público. Se río y dijo algo así como "muy buena tu creatividad, muchacho--en tono sarcástico--pero esa palabra no sale en mi diccinonario María Moliner". Yo no podía segurar en el momento que estaba en lo correcto (no había Internet), así que lo miré luego en casa. Al día siguiente le dije que me parecía muy bien, pero que en mi diccionario de la Real Academía la palabra sí que salía. Se hizo el loco y todavía estoy esperando que me suba la nota o una disculpa .

En filosofía la cosa era todavía peor. El profesor hinchaba la nota descaradamente a las chicas, y a muchos de nosotros nos ponía como nota un interrogante "?" en el examen, cosa que no sabíamos ni qué significaba, imagino que para hacerse el interesante. Resultó significar que tu caso era borderline y tenías que pasarte a hablar con él para ver "qué hacía contigo", como si fuera un juicio. El juicio era un juego raro que hoy me parece "demasiado íntimo". Con casi toda probabilidad, el profesor era homosexual y sus ojos lo decían todo. Con la lucidez que dan los años, hoy la imagen de ese profesor junto a un adolescente me da escalofríos. Tu aprobado o suspenso marcado por ese interrogante "?"--que quizá representaba su sexualidad--dependía de esa pequeña charla íntima.

Pero a quien recuerdo con más rabia es a la profesora de dibujo. Como tantos otros profesores, puntuaba por afinidad con el alumno. La diferencia es que en otras asignaturas era tu palabra contra la del profesor porque se trataba de un examen, pero aquí yo lo podía demostrar, porque muchos ejercicios se hacían en casa.

El caso es que la profesora de dibujo tenía de enchufado a mi compañero. Yo le tenía cariño, pero el chaval no estaba hecho para estudiar y lo decía abiertamente. Se pasaba la clase relatándonos sus peleas de neonazi el fin de semana, enseñándonos sus carnet de Franco y odiando a moros y negros. Creo que acabó en el ejército. Su esfuerzo era mínimo y sus dibujos eran una auténtica chapuza, pero siempre conseguía aprobar, a veces hasta con un 6 o un 7.

Yo soy bastante malo con el dibujo, pero desde luego la diferencia en dedicación (y el resultado final) de ambos saltaba a la vista. Sus dibujos eran una chapuza hecha en cinco minutos que daba pena verlos y los míos, sin tener ningún toque artístico, eran bastante decentes.

Como decía, mi obsesión por la injusticia, ya que ambos sacábamos las mismas notas en esa asignatura--a veces él más alta que yo--me llevó a realizar dos experimentos.
  1. En un ejercicio para casa, antes de entregarlo, se lo enseñé a otra profesora de dibujo que conocía para que lo valorara y lo puntuó entre un 8 y un 9. Nuestra profesora de dibujo me lo puntuó con un aprobado (5 ó 6, no recuerdo).
  2. En otro ejercicio, le dije a mi padre (aficionado al dibujo y con muy buena mano) que lo hiciera por mí. Eran unas formas geométricas sombreadas, e hizo muy buen trabajo, a años luz de cualquier cosa que yo pudiera hacer. El ejercicio merecía un diez y hasta un ciego sabría que era imposible que yo fuera el autor (casi no me atreví ni a entregarlo). La profesora lo corrigió y le dio un notable de puntuación, algo así como un 7 o un 8.
De la universidad podría contar tres cuartos de lo mismo, pero a esas edades uno ya está más maduro, más seguro de sí mismo, hay otras fuentes de validación externas mucho más potentes que el profesor (no hablemos en la era de Internet), etcétera.

Con la profesora de dibujo y otros tantos aprendí la siguiente lección vital, cierta en tantos casos:
  1. Las personas pueden no ser justas ni objetivas de manera demostrable, aunque en eso consista básicamente su trabajo. No quiero pensar en el caso de los jueces...
  2. Muchas personas ponen por encima sus afinidades y simpatías, o simplemente su atracción sexual, a esfuerzo y resultados, o utilizan su poder y jerarquía para manipular.
  3. La mayoría de las figuras de autoridad no soportan que alguien que consideran "inferior" lleve razón o les corrija.
A veces no alcanzamos a comprender la importancia e influencia que tienen los profesores en nosotros, especialmente cuando somos niños y adolescentes. Un profesor injusto, favoritista, manipulador, puede influir en la personalidad mucho más allá del "no me gustan las matemáticas porque el profesor no sabía explicarlas".

Si el arte consiste en despertar emociones y reflexiones, desde luego los dibujos de amiga lo han conseguido. Y eso, con total seguridad, no hace falta enseñarlo.

Un saludo.

Actualización: Mi amiga, una persona muy inteligente y hábil, acaba de leer esta entrada y me ha dicho que no puede estar más de acuerdo. Me ha contado la anécdota de cómo escribió un poema a su madre como ejercicio en clase, cuando tenía 8 o 9 años. Ella dice que era precioso. El profesor dijo que era demasiado bueno para ser suyo, que lo había copiado y le hizo escribir otro, acorde a lo que se esperaba de su edad.

21 June 2015

Packlink y Zeleris: lo barato sale caro


Packlink es un intermediario que te permite encontrar proveedores para realizar tus envíos a precios supuestamente buenos. ¿Cómo funciona? Pesas y mides el paquete en casa, te metes en su página, eliges origen y destino, te calculan precios de diferentes empresas de mensajería, eliges una, pagas, y ellos se encargan del resto.

Hace timpo envié un paquete voluminoso al extranjero a través de Packlink. Pesé y medí el paquete siguiendo sus pasos. Obviamente lo hice con una báscula doméstica y un metro, pero para un paquete de más de un metro y 20Kg no debería haber mucho problema. Además redondeé por arriba en medidas y peso, por si acaso. Ya que, según su propia información, este proceso de pesado/medida es comprobado por la empresa de mensajería y, en caso de error, se reclama al cliente la diferencia más una multa para proceder con el envío. Por tanto, obviamente, nadie se la va a jugar y menos en un paquete grande. Pasaron a recogerlo y el paquete llegó a su destino. Hasta ahí, todo correcto.

Más de seis meses después, recibo un correo de Packlink diciendo que la empresa de mensajería informa de que mi paquete, según ellos, pesaba ¡55 Kg! Me informan de que el precio de enviar tal paquete correspondía casi ¡al doble! de lo que yo pagué y, por tanto, debo pagar la diferencia.

Obviamente ha debido de haber algún error, porque incluso en caso de imprecisión en las medidas al hacerlo en casa (100 gramos arriba y abajo / 1 centímetro en un paquete de más de un metro), es imposible que eso corresponda a doblar el precio por el envío. Y, desde luego, el paquete no pesaba 55 Kg.

Packlink: empresa fantasma

Me pongo en contacto con ellos y empieza a confirmarse lo temido: es una empresa "fantasma". Es decir, es básicamente un software funcionando como intermediario, pretendiendo dar la imagen de una empresa seria y razonable por detrás.

¿Por qué? En primer lugar invito a que el cliente busque un teléfono en la página una página de contacto que invita a resolver los problemas por chat. Para encontrarlo hay que buscar en Google. Llamé 5 veces y en todas las ocasiones, tras simular que todos los "agentes" estaban ocupados y tras un tiempo predeterminado, siempre el mismo, la grabación finalizó invitándome a que utilizara otros medios (chat de la página). Qué casualidad.

Utilicé el chat "live" en 2 ó 3 ocasiones, y nadie me respondió. Al parecer también todos sus "agentes" estaban ocupados. Horas después recibí unos correos electrónico simulando ser las respuestas del chat e indicándome otra dirección de correo electrónico.

En esta dirección de correo electrónico, que si fue ágil (pero sigue siendo e-mail después de todo), se me habló de que era el peso volumétrico y no el real el que se me facturó. Es decir, aunque tu paquete no pese esos 55 Kg, si es de dimensiones grandes, asumen que ése será su peso. Me envían un screenshot donde, con mis medidas y mis datos, Packlink calculó un peso volumétrico (no transparente y no declarado a mí en ningún momento del proceso) unos 6 Kg inferior al que midió/calculó el transportista.

Acudí directamente también a la empresa transportista, Zeleris, para clarificar el tema de las medidas y el peso y se lavaron las manos, redirigiéndome a Packlink.

Es decir:

  • El error es mío, no del transportista. Es su palabra contra la mía.
  • En ningún momento del proceso de envío se informa del peso real/volumétrico ni de cómo lo calculan. Es importante porque utilizando calculadoras de otros proveedores, sus cálculos no coinciden en absoluto. El sistema de cálculo de peso volumétrico que ofrece Packlink es inútil, ¿quién sabe el peso por metro cúbico de sus envíos?
  • Se me informa y reclama 6 meses después.
  • En supuesto de que el error fuera mío (que no lo es), una diferencia de ¿100 gramos? de peso  o ¿1 centímetro? en la medida de un paquete en casa (de 20Kg y más de un metro de longitud), se amplifica según sus cálculos hasta el punto de costar EL DOBLE.
En el correo de atención al cliente se pone de manifiesto (en el uso de las unidades de peso, volumen, etcétera) que no hay demasiada profesionalidad y ni siquiera entienden qué significa "peso volumétrico". En cualquier caso, como cliente no me interesan unos detalles técnicos pésimamente explicados, cuando al cliente se le piden simplemente alto, largo y ancho y el peso del paquete para cobrarle. Si hay algún error, deben hablar en el mismo idioma que me exigen a mí. Es decir, ¿dónde está el error? ¿cuánto pesaba o medía el paquete de más respecto a lo que yo declaré?

Así que, como suelen decir, lo barato sale caro. Parece que este no es un caso aislado, especialmente en el tema de atención al cliente. No quiero imaginar qué habría pasado en caso de haber contratado seguro o de pérdida del paquete...

El único valor añadido de Packlink respecto a contratar a una empresa de mensajería directamente sería su atención al cliente o su eficacia. Toda la evidencia existente en la web indica lo contrario. Mi experiencia también: lo único que he recibido por parte de Packlink ha sido una reclamación injusta seis meses después, donde no he podido hablar con nadie para resolverla o que me explique cuál fue el verdadero problema ¿el paquete medía 1 centímetro de más respecto a lo declarado? o cómo esto puede amplificarse hasta el punto de doblar el precio de un envío.

Tratar al cliente honrado como un ladrón y no ser transparente y eficaz no es la mejor forma de llevar un negocio donde lo único que puedes aportar es precisamente eso.

Saludos.

27 April 2015

Igualdad y no discriminación por sexo


El esperado día ha llegado.

Claramente ilegal en Estados Unidos por la ley de no discriminación, probablemente allí ya estaría denunciado.

Aquí está anunciado en la página oficial de la Unión Europea:

University Assistant post doc (f)

The Faculty of Mechanical Engineering and Economic Sciences announces a vacant post doc position for women with a 6 years duration of the contract.


Saludos.

P.S. Disculpas a mis lectores por el largo período sin escribir. Espero volver pronto con un nuevo proyecto.

28 April 2014

Dando caña a UPyD


¿Recuerdan el post de hace tiempo donde un político de UPyD denunciaba los desorbitados sueldos de los políticos? ¿Recuerdan lo valiente que fue y cómo fue tratado?

Lo mismo pasó en Alcalá de Henares, donde UPyD obligó al futuro alcalde del Partido Popular a firmar un acuerdo que incluía bajarse el sueldo, a cambio de su apoyo. Una vez recibido el apoyo en las urnas, el alcalde del Partido Popular no cumplió, y UPyD así lo denunció.

"El alcalde ha incumplido este punto y otros 19 más de los 25 que firmó con nosotros", explica el portavoz de UPyD en Alcalá, Anselmo Avendaño, que prosigue: "Es muy grave que un candidato a alcalde firme un compromiso por escrito y que tras ser elegido no cumpla nada. Esto daña muy seriamente su credibilidad como político".

¿Cómo resume este punto "La República" en su artículo titulado 79 motivos para no votar a UPyD?

"El alcalde de Alcalá (PP) logra no bajarse el sueldo gracias al voto de UPyD.

Éste es uno de los motivos que he cogido al azar y en el que he perdido 5 minutos en comprobar la veracidad.

¿A qué se debe la campaña de acoso y derribo contra uno de los pocos partidos que, con sus más y sus menos, parecen trabajar activamente y enfrentarse al establishment, y ofrecen argumentos razonables y transparentes en casi cada propuesta?


Saludos.

26 January 2014

Punset "se pasa" a la autoayuda


Hoy leo un interesante artículo titulado "Hay vida más allá de Punset". Finalmente Punset ha salido del armario, aunque era fácil verle el plumero, tal y como se ha venido denunciando en este mismo blog. Ahora que ya tiene una masa crítica de gente y todo el pescado vendido...

Punset anuncia en ella que deja la divulgación científica y se dedicará, de pleno, a la autoayuda. Su ocupación será ahora un gabinete llamado Apol (Apoyo Psicológico Online), con el que se centrará en "intentar responder a las preguntas de tantísima gente sobre qué les pasa por dentro", como "la soledad, el cansancio y las contrariedades". Si uno entra en este gabinete, se encuentra con algo parecido al típico consultorio sentimental. "Mi madre abusa del alcohol y las pastillas" o "se burlan de mí por mi sobrepeso" son algunos de los títulos de las consultas.
Con este post queda cerrado el tema sobre Punset.

Saludos.

24 September 2013

Adiós InOutTV


Hace unos años escribía esto sobre un grabador de TDT inteligente y el problema de ofrecer firmware inmaduro en productos caros:


InOutTV ha hecho una apuesta arriesgada: ofrecer un producto con un firmware totalmente inmaduro e ir puliéndolo a base de las quejas constantes de sus usuarios.
(...)
si bien estamos malacostumbrados a trabajar con software que funciona mal en nuestros ordenadores, la gente no perdona que el aparato con el que ve la televisión y graba sus series favoritas falle, se bloquee o se muera cuando le viene en gana.

A día de hoy, esto es lo que pone en su web:

"la compañía se encuentra en concurso de acreedores desde el pasado 18 de junio de 2012 (...) se informa a los usuarios que los equipos receptores comercializados por InOutTV y/o sus partners comerciales dejarán de recibir la guía de programación de SincroGuíaTV a partir del 1 de noviembre"
Es bastante probable que la calidad de su firmware haya tenido algo que ver con esta mala noticia. Una prueba más de que la implementación es tan importante o más que las sobrevaloradas ideas. La idea del producto era muy buena y está funcionando en otros países.

Saludos.