16 November 2009

Inteligente y que termine las tareas (1)


Así es como define Joel Spolsky a las personas que busca para su empresa. Lo describe en su guía para hacer entrevistas. Conocí a Spolsky hace tiempo gracias a mig21 y no puedo más que darle la razón una y otra vez. En concreto habla de "Smart and Get Things Done".

Hagamos un recordatorio rápido en español:
La gente que es inteligente pero que no termina las tareas suele tener un doctorado y trabajar en una gran empresa donde nadie los escucha porque no son prácticos en absoluto. Prefieren divagar sobre algún problema académico que entregar a tiempo. Se puede identificar a este tipo de gente porque les encanta resaltar la similitud teórica entre dos conceptos totalmente divergentes. Por ejemplo, dirán "las hojas de cálculo en realidad son sólo un caso particular de un lenguaje de programación" y se aislarán una semana para escribir un intrigante y brillante paper sobre los atributos ligüísticos computacionales teóricos. Inteligente pero nada útil.
La gente que termina sus tareas pero no es inteligente hará cosas estúpidas, sin pensar en lo que hace, y alguien tendrá que venir para arreglarlas más tarde. Acaban incurriendo en responsabilidades hacia la empresa porque no sólo no contribuyen correctamente sino que roban tiempo de gente que sí que es buena.

Una reflexion interesantísima. Habiendo trabajado en varios campos (práctico y teórico) y conocido a un amplio grupo de gente, no puedo sino coincidir al máximo con Joel. Lo más importante es la combinación de ambos factores: ser medianamente inteligente (o, equivalentemente, pensarse o exigirse un mínimo al hacer las cosas) y terminarlas.

A esta reflexión añadiría que cada tipo de persona va, desgraciadamente, acercándose más a uno de los dos perfiles con el tiempo. Yo prefiero llamarlos por su nombre: el cancamusero y el chapucero.

Examinemos cada uno de los mundos.

El mundo cancamusero

He conocido a (supuestamente) grandes investigadores en diversos campos que son incapaces de lo más básico. Y lo peor, no quieren aprenderlo (o recordarlo). Doctores en matemáticas que no saben realizar un estudio estadístico básico. Catedráticos en informática que no saben comprimir un fichero o poner los cables de su ordenador tras una mudanza. Gente con más de cien artículos publicados en revistas científicas internacionales de los cuales serían incapaces de escribir ni uno solo y de los que no pueden dar ni un mínimo detalle cuando se les pregunta. Y no sólo por el inglés, precisamente (que también).

Y no nos quedemos con la idea de que hay que criticar a las universidades, porque hay investigadores malos y buenos, como en todas partes. En las empresas pasa tres cuartos de lo mismo: he visto empresas que han reprogramado librerías y utilidades existentes en el lenguage de programación que estaban usando sólo para tener unas propias (que lo hacen peor y jamás funcionan) que publicitar. Gerentes y comerciales que sólo se diferencian de esos (supuestos) grandes investigadores en que tienen que ir de traje. El discurso es el mismo.

¿Hacia dónde pueden ir personalidades así? Hacia la cancamusa. No hay otra salida que ocultar de alguna manera que eres un completo inútil. Tú, tu grupo, tu empresa... En el sentido no peyorativo sino estrictamente definitorio del término: no útil. Esto es, "que no trae o produce provecho, comodidad, fruto o interés; que no puede servir y aprovechar en alguna línea".


Como las personas no podemos sentirnos inútiles, cada uno se busca la utilidad de su "trabajo". Todos sabemos cómo empiezan esos objetivos ficticios en política, grandes empresas o universidades:
  1. Buscar la sinergia de...
  2. Optimizar la relación entre...
  3. Construir un marco de trabajo para...
 Cómo continúan:
  1. Organizando una reunión en un buen restaurante local (pagado)
  2. Organizando un fin de semana en otra ciudad del país, con restaurante y hotel (pagados)
  3. Organizando un encuentro internacional en un país exótico con restaurante, hotel y spa (pagados)

Y cómo acaban:
  1. Un intercambio de emails
  2. Un becario hace una página web y un foro ad-hoc o, si es listo, instala y personaliza alguna herramienta existente, da un curso de cómo se usa y no vuelve a saberse del tema
  3. Se crea un grupo en facebook para hablar (en posteriores encuentros) de cómo poder montar una spin-off para sacar beneficio ecónomico del genial marco de trabajo


 ¿Resultado? Una fuerte inversión en compañías de viajes, medios de transporte, restauración, alojamiento y turismo. ¡Quién dijo que la cancamusa no era rentable! (Nadie especificó para quién).
 
El perfil del cancamusero puro es una persona que confunde. Confundir, confundir y confundir. Con los desconocidos, de rango más bajo o con los que no saben del campo funciona porque siempre suelen asumir que una posición determinada implica una serie de cualidades (e.g. catedrático de informática = nadie puede darle lecciones de nada relacionado con la informática). Con los conocidos y los que saben del campo también funciona porque (a) muchos de los que están en el mismo nivel de la jerarquía son como ellos y si tú desmontas mi cancamusa, yo me encargaré de la tuya; (b) si están por debajo del nivel jerárquico, poner en duda la cancamusa supone un atentado contra la persona, por tanto, el exilio.

Este tipo de cosas, que gente fuera del entorno cree increíbles y que nadie se atreve a denunciar, son el pan nuestro de cada día. La gente que no sabe, ni quiere saber, se eleva en un cohete cancamusístico que se aleja de la Tierra cada vez más deprisa. Esta divagación hace que vaya separándose cada vez más del campo de aplicación de su disciplina hasta que ya no tiene nada que ver con ella. Podría estar perfectamente vendiendo seguros.

El nivel de aislamiento en el mundo cancamusístico es tal que sólo se conocen las cosas "de oídas" y sólo la solución "discurrida aquí" es buena. He visto a empresas y a investigadores mediocres desprestigiar ideas o incluso productos que funcionan y son ampliamente usados, con mucho trabajo detrás y claramente mejores que los suyos, sin haberlos probado ni evaluado seriamente jamás. O todo lo contrario... aceptar tendencias sin evaluarlas críticamente sólo porque "fulanito dice que está muy bien".

El mundo cancamusero no entiende de hechos, sino de opiniones, tendencias y modas (generalmente las más adecuadas para salvar el culo en cada caso).

Por eso es tremendamente peligroso cuando se mezcla con la ciencia, que pretende todo lo contrario. Y es más peligroso todavía cuando, contrariamente a lo que supone Spolsky, esa supuesta persona inteligente pero que no termina sus tareas ni baja a lo terrenal ni siquiera es inteligente...


El mundo chapucero

Este mundo es mucho más terrenal y sencillo. Su explicación también. Normalmente el chapucero no puede permitirse el lujo de no producir porque, a diferencia de los cancamuseros, puede ser despedido. Así que no hay mucho más que decir.

Quien tiene que terminar tareas sí o sí, donde a sus superiores o compañeros no les importa cómo se ha hecho, se va acostumbrando a realizar las mismas chapuzas una y otra vez. Independientemente del problema, la tecnología o la evolución de los tiempos... si de esta forma ha ido funcionando (más o menos) ¿para qué mejorar? Si nadie valora tu trabajo porque es "terrenal", ¿para qué implicarse más? La única forma de mantenerte es que tu trabajo te guste y/o te haga sentirte orgulloso. No hay más.

En el campo de la informática he visto chapuzas notables. Todos hemos hecho alguna chapuza pero la diferencia entre una persona normal y una chapucera es que el primero es consciente de que las hace, cuándo y por qué y trata de acotarlas y no repetirlas. El chapucero no. Es su forma de trabajar.

Alguien tiene que venir detrás a arreglar tu desaguisado, de manera que ocurren cosas como las de la ilustración.


Si además de esto te quedas anclado en una única forma de hacer las cosas, la evolución de la tecnología y las personas de tu alrededor, ya desmarcados de ti, harán que te quedes aislado en tu chapuza. Para siempre.


Conclusiones

El patrón común de ambos tipos de personalidad es:
  • Falta de interés por aprender
  • Ignorancia
  • Aislamiento del grupo
  • Desprecio a los demás y su forma de hacer las cosas
Desde aquí mi enhorabuena a quien todavía logra mantenerse en el punto medio.

No comments: