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23 September 2011

No someterse implica rechazo. Ser curioso también


Quiero hacer una entrada entrada breve, así que el título es autodescriptivo.

Me pregunto:  ¿Qué tipo de problemas tenemos los humanos? ¿Qué tipo de mecanismos hacen a tanta gente cambiar de actitud y acabar rechazando a quienes se mantienen amables, simpáticos y cordiales pero no se dejan manipular ni someter? ¿Qué tipo de complejo tiene la gente que, en vez de aprovechar la oportunidad de aprender de quien sabe más, se aleja hacia otro círculo donde pueda ser el tuerto en el reino de los ciegos?

Por más que lo intento comprender, no lo consigo. Se entiende que el rebelde sin causa, el que lleva siempre la contraria por sistema, sea rechazado. Se entiende también que quien alardea o hace afán de saber más que los demás; quién humilla a los demás por considerarlos más torpes o peor informados, también sea rechazado.

Pero, ¿qué hay de aquellas personas que simplemente saben de varios temas más que la media, porque son personas curiosas, y están contentas de compartir y enseñar amablemente a quien lo pida? ¿Qué hay de quien se mantiene coherente con sus ideas y valores y no se vende, mucho menos por cuatro caramelos, no acepta determinados favores porque sabe lo que conllevan?

No es de extrañar que mucha de la gente que ha acabado sola o loca fuera gente inteligente e independiente.

Yo siempre estoy deseoso de encontrarme con gente inteligente, con gente con valores e ideas propias. Deseoso de aprender de los demás, tanto de su conocimiento y habilidades, como de sus opiniones.

Pero, por lo visto, eso sólo se hace a través de blogs y de Facebook, y de perfectos desconocidos, preferiblemente de otro continente. Que corra el aire. Por si acaso.

07 September 2011

Ciencia relacional


Me preguntaba una amiga, inocente ella, cómo es posible que personas consideradas "inteligentes" sean tan patosas con las relaciones. Es decir, que no sean capaces de saber lo que está bien de lo que está mal, lo que es aceptable de lo que no, cuándo se están comportando bien y agradando al otro, o cuando están ofendiendo. Saben resolver una ecuación diferencial pero no saben cuando están traicionando a alguien, por ejemplo.

Hubo una época en que me dieron pena y yo era comprensivo, demasiado comprensivo, con esa especie de "retraso mental" social que muchos tienen. Luego resultó que esa falta de habilidades sociales en muchos casos estaba relacionada con un egoísmo supino. De manera que cuando no tienes claro si preguntarle a alguien: "¿de verdad no te das cuenta de cómo actúas, como puedes ser tan "corto"?" o directamente "¿cómo puedes ser tan hijo de puta?", es el momento de dejarlo estar.

A día de hoy aplico más el método científico y menos el filosófico: me da igual que uno sea socialmente corto a que sea un hijo de puta premeditado. Si producen los mismos efectos, los voy a mandar a la mierda igual y no voy a pararme a teorizar sobre su origen.

26 May 2011

Think globally, act locally


¿Qué hay del viejo eslogan "piensa globalmente, actúa localmente"? En mi opinión hemos llegado a donde hemos llegado justamente por lo contrario. Se ha fomentado el pensar localmente, cada vez más localmente o directamente el no pensar, e intentar actuar globalmente: con grandes cambios, innovaciones y tonterías faraónicas. En la forma en que tanto gusta a los políticos y mandamases en general, así como al pueblo ignorante que se deja halagar y comprar por dos pesetas. A la vista están los resultados actuales.

He aquí algunos comentarios que hice algunos días a conocidos respecto al tema de las acampadas, reflexiones, etc... (alguna ya comentada en el post anterior):

La gente que desprecia a los acampados está equivocada y algunos de sus comentarios fuera de lugar, pero también los acampados que son demasiado ingenuos. El reclamo de "devolvamos al poder al pueblo" es absurdo. ¿Cuándo ha sido el poder del pueblo? ¿En Grecia y Roma, donde el 75% de la población (mujeres, esclavos, extranjeros...) no votaba?
Las acampadas me han gustado por su pluralidad y su invitación a la reflexión. Pero no me ha gustado la poca información que se tiene sobre las armas internas que existen para que esto cambie, así como el desconocimiento del trabajo de personas, partidos y propuestas hechas desde hace años, que en muchos casos coinciden al 100% con las reclamadas por las concentraciones populares. Me parece sencillamente una burla.
Y como te dije, XXXXX, a la vista de los resultados yo estoy muy desencantado. Nuestra democracia dio el poder del voto a todo el mundo por igual (al informado, al desinformado, al razonable, al pasional, al vengativo, al ignorante...) y así han ido los resultados de las elecciones. Tras las acampadas, "el pueblo" ha votado. "El pueblo" ha querido PP, Bildu, CiU y al partido de Cascos. Y muchísimos partidos minoritarios han perdido presencia municipal y están condenados a desaparecer, a pesar de sus años de trabajo y propuestas.
Después de las elecciones he hablado con compañeros y amigos, y muchos pasaron de votar. Dijeron "el día que los políticos se limiten los sueldos y coticen para la jubilación como todos, les votaré", "el día que no se presenten imputados por corrupción, les votaré", "el día que no se puedan poner cargos a dedo, les votaré", "el día que publiquen las cuentas de lo que gastan, les votaré", "el día que obliguen a alquilar las viviendas vacías, les votaré". Qué curioso, conozco un mínimo de dos partidos que proponen precisamente esas cosas y desde hace tiempo.
El día que reconozcamos que la mayor parte de "el pueblo" es un votante completamente irresponsable, que vota como si fuera a ver el fútbol, que pasa de informarse y que considera la política como una religión, podremos empezar a hablar. Eso lo planteé en la asamblea de XXXX y varios estuvieron a punto de mandarme a la mierda, diciéndome que eso era un topicazo como la copa de un pino. A la vista están los resultados electorales.
El resumen que quería hacer es que como dice Savater, todos tenemos la responsabilidad de ser políticos, en el sentido amplio de la palabra (recomiendo el libro "Política para Amador").
La mayoría decidió delegar y pasar del tema, porque se vivía bien; y decidió vivir mejor a costa de lo que fuera. No se implicó ni Dios si no era por el beneficio personal. Ni en las urnas, ni en los partidos, ni defendiendo a los compañeros de trabajo, diciendo al jefe que hay ciertos límites; y a veces sin defender siquiera la dignidad propia.
Nos vendimos a la compañía de teléfono más barata, al banco más barato, a la ropa de usar y tirar más barata. Todo empezó a irse de las manos (como era casi obvio)... ¿y ahora la culpa es "de los políticos"?
¿Cuántas de las familias de quienes protestamos tienen una segunda casa vacía? ¿un chalet en el Pirineo o en la costa? Seguro que ninguna ha especulado con los pisos ni ha convencido a sus hijos para abrirse una cuenta vivienda y/o meterse en una hipoteca a 40 años, ¿verdad? Ninguna es titular de negocios truculentos, ni estafa a Hacienda, ni pide ayudas sociales que deberían ir para otros.
Si se asume, se puede empezar a construir. Si se resume como que la culpa es "de no se quién", no hay salida. Porque ese "no se quién" no son entes; son son nuestros padres, tíos, conocidos y, a lo mejor, si nos miramos al espejo, nosotros mismos.
La culpa ha sido de todos, y sin asumirlo como primer paso, no hay solución. Porque no hay peor enfermo que el que no lo reconoce. Con ése, no hay tratamiento posible.
Insisto: se pueden cambiar las cosas con actos cotidianos. Simplemente diciendo "no" a una propuesta dudosa en el trabajo, siendo crítico cuando toca, denunciando al explotador, no aceptando alquileres sin contrato, reclamando, diciendo que algo no nos parece ético, no escribiendo una noticia que se sabe qeu es falsa, o simplemente diciendo, sin tapujos, que fulanito es un caradura o que el gobierno de turno está manipulando a la ciudadanía mediante la educación, usándola como arma política basada en un pasado inventado y falso.

Es por eso que me refonforta, y mucho, leer reflexiones como la de Antonio Muñoz Molina en "Hora de despertar":
Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931. 
Aunque hay que reconocer que Arturo Pérez-Reverte lo ha venido advirtiendo desde hace mucho tiempo. Ya en 1992 en su artículo "La España Virtual" daba una pista de por dónde andaba el cotarro político, con la total complicidad de la "el pueblo":
Resumiendo: que esto, además de una mierda, es una estafa. Esto se ha convertido en un país virtual improvisado sobre la marcha, al ritmo infame de porcentajes electorales, de ideologías entres y símbolos manipulados, sin ni siquiera creer en ellos, por ayatollás de leche rancia, por curas trabucaires e hipócritas, por fascistas que se escudan tras la palabra nación, y por oportunistas que se apuntan a lo que sea. España se ha convertido en una casa de putas de 17 comunidades y 8.000 ayuntamientos que van por libre, cada uno ingeniando algo original, y maricón el último. Que lo mismo deciden dinamitar el acueducto de Segovia porque a un concejal se le ocurre que es un monumento al imperialismo romano, que declarar persona non grata a Cervantes por facilitar la opresión lingüística, o aprovechar el cumpleaños del alcalde para subir pensiones de jubilados que terminan convirtiéndose en un certamen nacional de demagogia barata.


La única arma que nos queda es el pensamiento crítico, actuar basándonos la evidencia y la reflexión; conocer lo que hubo y lo que hay. No dejarnos engañar, vaya.

Leer, leer, leer. Y dialogar, dialogar, dialogar. Siempre se aprende escuchando a los demás, incluso al que tiene la postura contraria. Cuando el diálogo es un buen diálogo, la gente que se inventa las cosas o que dice tonterías queda en evidencia por sí misma.

Así que, amigos, lean, dialoguen y disfruten. Y no se callen. Ah, y no dejen de visitar Internet.

Entre tanta basura hay cosas muy buenas. Aprendan a buscarlas y disfruten de esto mientras se pueda.

18 April 2011

Inteligencia, o el loco y las cuentas


Hoy, mientras miro los altavoces de la mesa de al lado, recuerdo cuando le pregunté a un compañero que para qué habían comprado un par de altavoces por mesa si nunca se ponía música porque molesta a los compañeros. Me respondió con sonrisa socarrona y aires de superioridad que cómo íbamos a enchufar los cascos si no, ya que la torre del ordenador, donde se enchufaban los cascos, estaba lejos y no llegaba el cable.

Le enseñé el alargador de cable que yo utilizaba y le dije que costaba un par de euros. Se quedó bloqueado. No hizo ningún comentario posterior.

Esos altavoces traen hoy a mi memoria una anécdota curiosa y me hacen pensar en el tema de la "inteligencia".

Resulta que él se encargaba periódicamente, paranoico, desconfiado y controlador como era, de afrontar un pago por adelantado en común mensual entre tres compañeros y luego le dábamos la tercera parte cada uno. Ocurría que algunas veces, en su mayoría él se encargaba, había que comprar alguna pequeña cosa donde también había que repartir gastos a partes iguales.

A él le encantaba "hacer las cuentas" cada mes para que le pagáramos, ya que él desembolsaba siempre la gran cantidad mensual en gastos fijos y, a veces, algunos pequeños gastos adicionales. Su paranoia le llevaba a hacer siempre las cuentas con calculadora y lápiz (la hoja de cálculo quedaba descartada no sé si porque no sabía usarla o porque también desconfíaba de los ordenadores), algo de lo que se sentía especialmente orgulloso de entregarnos.

El caso es que yo no había reparado en las cuentas porque siempre pagaba él por adelantado tanto la factura grande como algún otro pequeño gasto y las cuentas parecían razonables. Pero un día fui yo el que hice un desembolso por adelantado y no me cuadraron los resultados.

La situación (simplificada) fue:

  • Él pagó por adelantado la factura mensual, de 90 euros.
  • Yo pagué 30 euros por adelantado por pequeños gastos.
  • La tercera persona pagó 9 euros por adelantado en pequeños gastos.
El resultado de sus cálculos fue:
  • Cada uno de nosotros dos debíamos pagarle 43 euros.
Resultado que repasó una y otra vez, pues le gustaba ser metódico con el lápiz y la calculadora. Finalmente nos entregó "el ticket", su particular ticket mensual del que tan orgulloso estaba, y se quedó tan fresco.

Le pregunté que cómo cuadraba eso de que yo tuviera que pagar lo mismo que la tercera persona, cuando yo había pagado ya 30 euros por adelantado y el otro 9.

Ni siquiera entendió mi razonamiento, así que me enseñó directamente las cuentas, ofendido y de nuevo con cara de listillo, demostrándome que estaban bien, porque las había repasado varias veces y me las explicó:
  • La factura mensual de 90 euros a repartir en partes iguales daba a 30 euros cada uno.
  • Yo compré cosas por valor de 30 euros a repartir en partes iguales, por tanto 10 euros cada uno.
  • La tercera persona compró cosas por valor de 9 euros, por tanto 3 euros cada uno.
  • ¿Resultado? 30 + 10 + 3 = 43. ¿Estaba claro, no?
  • Además 3 x 43 = 129, la suma de todos los gastos comunes. Todo cuadraba y le había ofendido.
Le dije, otra vez, que se parara un poco a pensar en que era imposible que la tercera persona y yo tuviéramos que darle lo mismo, si habíamos adelantado ya cantidades diferentes.

Me costó media hora explicarle que había que incluir en las cuentas los gastos ya pagados por adelantado. Que si uno paga 30 euros para algo en común, no tiene que volver a pagar los 10 euros correspondientes a "su parte", sino más bien, cobrar a las otras dos personas los 20 que había puesto de más, de manera que el resultado era:
  • Él: 90 * (-2/3) + 30 * (1/3) + 9 * (1/3) = -60 + 10 + 3 = -47 €
  • Yo: 90 * (1/3) + 30 * (-2/3) + 9 * (1/3) = 30 - 20 + 3 = 13 €
  • El tercero: 90 * (1/3) + 30 * (1/3) - 9 * (2/3) = 30 + 10 - 6 = 34 €
  • Resultado: Él se cobraría 47 euros de nosotros dos: 13 de mí y 34 del tercero.
La comprobación que le propuse es que de nuestros bolsillos habrían salido finalmente:
  • Él: 90 adelantados - 47 cobrados = 43 €
  • Yo: 30 adelantados + 13 pagados = 43 €
  • El tercero: 9 adelantados + 34 pagados = 43 €
  • 43 * 3 = 129 €, la suma de todos los gastos comunes
También le dije que para hacer cálculos cada mes estaban las hojas de cálculo, donde bastaba con rellenar los correspondientes huecos.

Nuevamente volvió a bloquearse. Resignado, accedió a utilizar mis cálculos.

Al poco me di cuenta de que mis cálculos eran correctos y muy bonitos, pero innecesariamente complicados. Bastaba restar lo que uno había adelantado a la parte que le tocaba pagar (los famosos 43 euros). Pero cualquiera volvía a decirle algo.

A partir del mes siguiente se mostró especialmente contento cuando llegaba la hora de "hacer cuentas". Ahora disfrutaba más porque tenía que hacer más operaciones, incluso utilizar fracciones y signos negativos. La calculadora estaba que echaba humo y la hoja a lápiz cada vez ocupaba más. Eso le producía una satisfacción que no lográbamos alcanzar a entender, pero él se mostraba extasiado. ¿Le iba a quitar yo la ilusión?

Me explicó que él mismo había incluído una "mejora en su fórmula" que me enseñó, sintiéndose especialmente orgulloso. La fórmula en cuestión incluía un "factor de correción" que tenía en cuenta los gastos por adelantado que cada uno hacía.

Yo me quedé callado y empecé a tener miedo. Estaba, bien ante un perfecto hijo de puta que llevaba años engañando a la gente y se hacía el sueco, bien ante alguien completamente loco. Hoy estoy seguro de lo segundo.

Meses después obtuvo su tesis doctoral, cum laude, y es probable que, antes o después, acabe formando parte de uno de los colectivos tradicionalmente más inteligentes: los profesores de universidad.

Saludos.

17 April 2011

¿En qué trabajan sus hijos?


Ayer conocí a varias personas jóvenes, muchas en situación parecida. Pero una me llamó la atención porque es el prototipo de lo que estamos construyendo.

La chica en cuestión tiene 23 años, domina tres idiomas y parece muy espabilada. La curiosidad me lleva a preguntarle a qué se dedica. Resulta ser la encargada de coordinar y organizar eventos en un conocido hotel de costa: conferencias, reuniones, mítines, comuniones, etcétera. Aunque quizá algo repetitivo, no parece un mal puesto. Pero, de repente y ante las felicitaciones, ocurre algo curioso: la chica dice que gracias, pero aclara que en realidad no cobra nada por ello. Su trabajo forma parte de un programa internacional de prácticas, máster o vaya usted a saber qué. Nos cuenta también que el jefe la tiene loca porque, de paso, aprovecha para repasar con ella su inglés y su francés. Vive en un piso compartido, por el que paga unos 400 euros.

Es una pena que hayamos llegado a una situación en que esto nos parezca normal. Parémonos a pensar qué supone. En primer lugar, una persona realizando un trabajo en toda regla disfrazado de prácticas supone un parado más y una persona que trabaja pero no cobra (y genera gastos); pero es que tampoco cobran la Seguridad Social ni Hacienda. En segundo lugar, que la persona sea más competente que su propio jefe y que éste se aproveche, encima, de sus capacidades lingüísticas para su propio beneficio sin tampoco pagarle por ello, ¿les suena? En tercer lugar, la chica está desembolsando una gran cantidad de dinero a alguien que, con toda seguridad, ofrece vivienda sin contrato y sin declarar a Hacienda. La misma vivienda de la que, en pocos meses, la echará a ella y a los demás estudiantes para acoger turistas durante los meses de verano y poder cobrar el triple.

Claro que, seguramente, esos jefes que no pagan y esos caseros que abusan no lo hacen de mala fe, sino para echar una mano a sus hijos. Porque resulta que sus hijos no paran de quejarse: dicen que en las prácticas a las que fueron con ilusión están haciendo un trabajo como otro cualquiera y no les pagan un duro. Que el alquiler es caro y, además, los echan en verano. Que hay que ver cuánto hijo de puta explotador y usurero anda suelto por el mundo.

14 April 2011

¿"Habla" usted demasiado con sus empleados?


Estimado jefe, político o mandamás en general,

¿Cuántas veces ha dicho usted "hablar", "debatir", "conversar", "dilucidar", o "discutir" cuando quería decir "imponer"?

Usted no va a proporcionar conversación alguna a su empleado o elector, porque no tiene nada que escuchar de él.  Sólo quiere disfrazar una imposición tomada de antemano de consenso y camaradería entre colegas. De buen rollo.

Yo lo sé. Usted lo sabe. Nosotros lo sabemos. Ellos lo saben. ¿Por qué, entonces, no le dice simplemente lo que usted gusta ordenar y se ahorra la obra de teatro?

Los empleados son empleados y lo saben. Los electores también. Un jefe puede tomar buenas decisiones o malas, pero los empleados saben que tienen que acatarlas, y lo aceptan. ¿Por qué se empeña usted en "debatir" con ellos constantemente y simular que todo el mundo participa en lo que son sus decisiones (de usted)? ¿Acaso tiene usted inseguridades? ¿O es que quiere trasladarles la responsabilidad de la decisión por si algo sale mal? En tal caso usted debería replantearse su puesto.

Pasan los años y la situación se repite una y otra vez, en todas partes. ¿Cuándo aprenderan ustedes? Cuando usted toma una decisión y la hace acatar, los empleados estarán más o menos de acuerdo, pero las acatarán. Su autoridad es suficiente; para algo es jefe y cobra por ello. Por descontado que mentarán a sus muertos y le considerarán un fascista (en su acepción número 3) si usted se pasa. Pero, en cualquier caso la normalidad volverá. Y además, usted no lo sabe, pero aunque a veces se equivoque le respetarán si usted tiene agallas para reponsabilizarse de sus decisiones. Es decir, usted se hace cargo.

Ahora bien, dedíquese usted a convencer al personal de que son ellos mismos los que toman lo que son sus decisiones (de usted), con las que además el personal no está de acuerdo y en las que usted constantemente titubea. Añádale el dejarlos abandonados y echarles las culpas si algo sale mal. Es decir, usted no se hace cargo. Enhorabuena: se acaba usted de convertir en un un perfecto mierda (en su acepción número 5), como diría Pérez-Reverte.

¿De verdad usted cree que, cuando sienta a un empleado a "hablar" con él e intenta convencerle de que lo mejor para él mismo es que se la metan doblada, el empleado sale encantado y convencido de ello y además se va a llevar bien con usted? ¿cree usted que eso mejora la situación respecto a dar una orden clara y sencilla?

Si esa es su forma de tratar con sus empleados o electores, ha de saber que lo seguirán llamando fascista igualmente. ¿O qué se creía? ¿que el personal es tonto? En este caso le añadirán el adjetivo de perfecto mierda, así como cobarde, manipulador y traidor, si procede. Habrá perdido el respeto (el de verdad) de todos sus empleados. Para siempre.

Usted elige. Una decisión que, por una vez, es sola y exclusivamente suya. ¿O prefiere que lo hablemos?

04 June 2010

Paranoia... will destroy ya


Llevo un tiempo viendo la serie "The Big Bang Theory". Tiene unos toques de humor muy divertidos, especialmente para jóvenes científicos, geeks y demás.

El Dr. Sheldon Cooper se muestra como un excéntrico. De hecho, se supone que padece un trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad. Como serie de ficción que es, el personaje puede parecer exagerado.

Desde aquí puedo asegurar que no lo es. El lugar donde tiene que sentarse en el sofá, sus miedos injustificados, sus ritos, sus costumbres inamovibles, su frialdad, su falta de sentido del humor, su absoluta y perfecta memoria espacial (detecta cualquier pequeño cambio en una estancia) y la carencia de los rasgos más humanos, se dan en personas de este lado de la pantalla. A quien ha vivido comportamientos semejantes en primera persona, ahora le provoca cierta risa al verlo, como me ocurre a mí: cada capítulo es una situación ya vivida.

Sheldon Cooper es, sin embargo, débil, tímido y a veces hasta gracioso y agradable. Es decir, no hay maldad en él. No ocurre lo mismo en los casos en que a un trastorno obsesivo-compulsivo se une un trastorno paranoide. Alguien que sospecha continuamente de los demás, que está siempre a la defensiva, controlador, rencoroso, grandioso, agresivo.

Si alguna vez estás llegando al límite con alguien y piensas que hay algo fuera de lo normal, es muy posible que lo haya. Si te está trastornando a ti, volviéndote como él, llegando a sospechar de todo y haciéndote dudar de ti mismo, empieza a actuar ya mismo. No esperes más.

Por lo visto, la vida moderna es bastante propensa a ciertos trastornos. Todos los tenemos en mayor o menor grado, supongo, pero hay que impedir que eso afecte a la vida de los demás. Busca un poco por Internet o echa un vistazo al libro "Trastornos de la personalidad de la vida moderna". Quizá te sorprendas. Respecto a la personalidad paranoide, es imprescindible leer este magnífico post, ya que describe con toda perfección cómo piensa y actúa un paranoide. Si has conocido alguno, te resultará escalofriante. He aquí un brevísimo extracto de su actitud:

"Si lo describimos, observamos que es muy detallista, puntilloso; es una persona de porte prolijo, no es un desaliñado o un bohemio: es atildado y conserva una postura erecta, desafiante; la mirada es hacia los ojos, de estudio. Mira a los ojos o de costado. Los rasgos suelen ser duros, el entrecejo ceñido. Inspira respeto. Cuando está frente a nosotros nos estudia, sentimos la sensación de estar rindiendo examen. Sopesa constantemente lo que decimos, cómo lo decimos, y sobre todo cómo nos dirigimos a él. Se considera una persona respetable y de valor."
Si alguna vez te has topado con uno has de saber que intentar ser razonable, incluso compasivo, no funciona. El paranoide no tiene sentimientos, no es humano. Que da igual lo que le digas, mientras no sea una orden directa y estés por encima de él en su jerarquía.

He aquí mi consejo si te topas con alguien "de manual": Siempre que te sea posible y que no sea alguien a quien aprecies mucho (familiar directo, etc), huye.

Lo más lejos y rápidamente posible.

03 June 2010

Ánimos caldeados


Últimamente, casualidades o no, me estoy topando con un tema de conversación común en varios de mis entornos. Y es, que la gente está empezando a hartarse de la ineficiencia, vagancia y en algunos casos, hasta falta de respeto de la gente en sus puestos de trabajo.

La cosa es como sigue: en este país hay que estar constantemente encima de cada transacción realizada. Desde enviar una carta certificada hasta comprar unas entradas, acudir al taller mecánico, realizar una reclamación o solicitar unas pruebas, cada transacción se puede convertir en un calvario.

Algunos ejemplos reales:

  • Acudes a una oficina de Correos a enviar una documentación por procedimiento administrativo. El encargado mete tu documentación en un sobre y la envía. "Disculpe, ha olvidado usted sellarla". "Ah, ¿no la he sellado? Juraría que sí". Sin el sello con la fecha, carece de toda validez legal. Si no sabes qué es el procedimiento administrativo y estás encima, te has quedado fuera. Se siente.
  • Solicitas un cambio de neumáticos en un taller rápido. "Vente el día quieras pero llama antes para ver si tenemos ese modelo". Llamas, te atiende otra persona y te dice que para pedir ese modelo hay que ir en persona, dejar una señal, esperara a que lleguen los neumáticos y volver a llamar. Vuelves el día concreto, te realizan el cambio de neumáticos y recoges el coche. Te vas de viaje y la dirección está mucho peor alineada que cuando lo dejaste. De vuelta a reclamar. Vuelven a tocar la dirección y todavía no está como antes del cambio de neumáticos. Se siente.
  • Has visto anunciadas unas entradas en Internet, de venta en un centro comercial, sin cargos adicionales. Acudes al centro comercial para no pagar los costes de gestión. "Hola quería unas entradas para el X de julio, artista Y". "Mmm, pues no tenemos". Miras la pantalla. "Disculpe, he dicho julio, no junio". "Pues aun así tampoco". "Por favor, ¿podría bajar la pantalla? Ésas son las que quiero". "De acuerdo, son Z euros". "¿Cómo? Pero si eso es 3 euros más de lo que cuestan en Internet...". "Efectivamente, es que tienen un seguro adicional por si quieres devolverlas". "¿No se puede quitar el seguro?". "No. Es obligatorio". "Pero si yo había venido directamente al centro comercial para ahorrarme los costes de gestión...". Se siente.
  • Enviar un correo electrónico de atención al cliente o usar el formulario de contacto de casi cualquier empresa supone perder el tiempo en la mayoría de los casos. Sólo parecen responder si preguntas por el departamento comercial.
  • Y de aplicaciones y formularios informáticos para realizar gestiones, mejor lo dejamos. La gente me pregunta que por qué la informática siempre falla. Yo les digo que depende de qué informática. Algunos sistemas nunca fallan. Y otros siempre.
Un día cualquiera en España supone hacer multitud de gestiones y, en la gran mayoría de los casos, hay que supervisarlas (o hacerlas uno mismo) si se quiere una mínima garantía de éxito. No sólo hay que supervisar las que son para nosotros, sino también las que nosotros necesitamos para dar servicio a terceros.

Una cosa es que alguien tenga un error, en cuyo caso a uno se le puede llamar cascarrabias si no sabe tolerarlo. Pero otra cosa es que el error y la ineficiencia sea la base de nuestro país. Cuando el día a día se torna agotador, cuando no estás dedicándote a lo que deberías, sino a la pura supervivencia del día a día, sólo para que los temas más triviales vayan saliendo adelante, la cosa ya no se puede decir que sea una rabieta.

Aparte de por los temas económicos y sociales obvios, lo que debería preocuparnos es que ya está empezando a pesar demasiado ese entorno de gente ineficiente que hace de cada trámite sin importancia una montaña, una complicación absurda. Atendiéndote, además, de mala manera y como haciéndote un favor.

Una buena parte del asunto reside en que en este país nadie quiere ejercer por miedo a quedar mal o no poder devolverse favores mutuos. O directamente porque no sabe. Y el miedo al ridículo/fracaso no está muy bien visto aquí tampoco. Especialmente quienes tienen la responsabilidad de mejorar un servicio, de llamar la atención a quien se escaquea o trata mal al cliente, o de poner en marcha procesos o sistemas más eficientes.

Recomiendo a la gente que viaje y verá cómo esto no tiene por qué ser así. Verá como en algunos países esto no es lo habitual. Para empezar, se trata bien al cliente/usuario. Con educación, e incluso con una sonrisa en muchos casos. Y se intenta trabajar por él. Verá cómo es posible, incluso yo diría que relativamente sencillo, poner en marcha procesos eficientes para la mayoría de nuestros trámites. Lo que pasa es que aquí simplemente no se sabe o no se quiere. O no se deja al que sabe, que es peor.

Todo el mundo tiene un límite y el de mi entorno de conocidos se está agotando. Unos amenazan con irse al extranjero para no volver. Otros quieren abandonar su trabajo y retirarse a cultivar tomates o abrirse un chiringuito en la playa. La mayoría, opositar a cualquier puesto, independientemente de su formación o vocación, como solución a todos sus problemas.

Que este tipo de reflexiones se publiquen en este blog no es ninguna novedad. Lo que me preocupa es que todas estas quejas y desesperaciones vienen de personas tradicionalmente optimistas y conformistas.

Así que cuidado con lo que estamos construyendo. Porque cuando ya no se lo creen ni optimistas ni conformistas es que algo pasa. Y gordo.

07 February 2010

Doctorado y Motivación


Hacer un doctorado no es un tema baladí. La mayoría de la gente no sabe a lo que se enfrenta. He encontrado un blog titulado "PhD Tips" con una serie de consejos y reflexiones acerca de los doctorados. Desde mi punto de vista y experiencia, son bastante precisas.

Conozco a mucha gente tremendamente capaz e inteligente que lleva años intentando conseguir un doctorado. Muchos de ellos lo han abandonado. El doctorado es duro en muchos aspectos y la motivación es lo único que permite seguir adelante. Desde fuera, es difícil entenderlo y hay en el citado blog un artículo muy interesante que creo que puede hacer entender mejor a todo el mundo la dificultad de estar motivado durante un doctorado.

He aquí las reflexiones del citado artículo (traducción de cosecha propia):

Por qué es difícil estar motivado durante el doctorado
Terminar un doctorado puede ser una de las tareas más difíciles en la vida debido a que hay veces en que es sencillamente imposible mantenerse motivado. He aquí por qué:

  • Investigar es duro. Es duro aportar algo medianamente nuevo. Es muy difícil adherirse a los estándares más altos de ranzonamiento y rigor de tu campo. Para ello hay que trabajar muy duro, muchas veces los siete días de la semana.

  • A pesar de que los estándares son altos, muchas veces son ambiguos y subjetivos. No es raro recibir evaluaciones de tu trabajo completamente contradictorias. Algunos pueden decir que lo que has escrito no contribuye lo suficiente y que le falta rigor. Otros dirán que es un trabajo estupendo y que hay que publicarlo inmediatamente. Una vez escribí un paper que le pareció absurdo a mi supervisor - no ofrecía nada nuevo. Aun así, mandé el paper a un journal y el editor me dijo que era muy interesante y lo publicaría de inmediato. La moraleja de todo esto es que, hagas lo que hagas, siempre serás criticado.

  • A pesar de los altos estándares a los que los investigadores tratan de adherirse, dentro en tu interior sabes que la mayoría de la investigación que se hace en tu campo no tiene ningún valor. En el fondo sabes que mucha de la investigación está bien considerada sólo porque ha sido producida por gente que tiene mucho poder en tu campo. Nadie lee esas publicaciones fuera de tu campo, así que no hay validación de su valor real. La única gente que lee esos papers son quienes necesitan leer y citar esos "ingeniosos" papers si quieren que les publiquen los suyos propios. Así que empiezas a dudar de ti mismo y del sistema en conjunto. Si la gente más respetada de tu campo produce basura inútil, ¿cómo vas a producir tú algo de valor?

  • Para colmo, no sólo tienes que trabajar duro y lidiar con la falta de motivación intrínseca, sino que tienes que vivir sin motivación extrínseca. Te pagan una miseria por lo que haces. Vales lo mismo que el trabajador menos cualificado. E, incluso aunque termines el doctorado, no te van a pagar millones después por tu trabajo. Lo más probable es que acabes teniendo un trabajo con un salario normal, como el resto de la gente.
Con esta perspectiva uno no puede dejar de preguntarse: "¿Por qué estoy haciendo esto?". A veces pienso que para llegar lejos en la universidad hace falta ser un poco imbécil y arrogante. Una persona con un conocimiento intelectual y emocional profundo de estos factores jamás terminará su doctorado.
Así que si alguna vez te preguntas por qué hay tantos profesores arrogantes y egocéntricos, ésta puede ser una posible explicación. La gente que no es así no sobrevive.

18 December 2009

El mundo científico y el mundo ζιεντιφιχο


Cuanto más sigo de cerca el mundo tecnologico-científico, más me doy cuenta de que la mayor parte de lo que llamamos ciencia no sino la nueva religión legitimada por esta sociedad actual vacía. Y la mayor parte de los que se dedican a ella no son científicos sino clérigos o fieles, dependiendo de su posición. Es curioso porque los científicos-clérigos, supuestos conocedores de la verdad, son a su vez fieles a otros clérigos, copiando su discurso. Y así ad infinitum por la sagrada propiedad transitiva científica. A quien le interese saber más en profundidad el misticismo asociado a la ciencia, le recomiendo leer a Neil Postman y en particular su libro Technopoly: The Surrender of Culture to Technology.

Mi propósito aquí no es tan ambicioso. Sólo pretendo señalar unas pequeñas diferencias entre lo que es ciencia y lo que no lo es, por mucho que así se la denomine. La relación de la ciencia con la religión del primer párrafo no es gratuita. Ahora mismo es muy difícil distinguir al mundo científico serio de aquel que ha sido atacado viralmente por la cancamusa (nótese el magnífico empleo de meta-cancamusa). Denominaremos a este segundo mundo, mediocre y extendido, el mundo ζιεντιφιχο. El por qué de su la notación griega es obvio para los más iniciados. Para quien no, lo entenderá más adelante.


Ciencia y Método Científico

El mundo científico se rige por unos conceptos bien claros. En la Wikipedia encontramos una definición de ciencia: "el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales".

Leamos qué propone Descartes en su Discurso del método:
  1. “El primero, no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era."
  2. “El segundo, en dividir cada una de las dificultades que examinare, en tantas partes fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución.”
  3. “El tercero, en conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente"
  4. “Y el último, en hacer en todo recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales, que llegase a estar seguro de no omitir nada."
Estos pasos fundamentales son la base del método científico, que pretende protegernos de la subjetividad en el conocimiento, según Wikipedia. La base es muy, muy sencilla. Se basa en el escepticismo. El juicio o la intuición del experto pueden servir de guía, nadie lo niega, pero para ello el experto tiene que serlo de verdad.

Un enlace muy interesante del método científico para todos los públicos está en el blog "Ecos del futuro".


El Mundo ζιεντιφιχο

¿Qué encontramos en los ámbitos científicos? Quien trabaja en ellos, lo sabe. He aquí algunas frases habituales en el mundo ζιεντιφιχο, normalmente emitidas del maestro al discípulo:
  1. "Tienes que tener fe en lo que te digo"
  2. "Tienes que creerte tu trabajo o jamás irás a ninguna parte"
  3. "Hay muchas publicaciones sobre "x", así que esto tiene que ser el futuro"
  4. "Mi colega "y" está trabajando en esto y me ha dicho que le da buenos resultados"
En la vida es difícil apartar los temas personales, la objetividad, las emociones. Pero en la ciencia es necesario. Y no es malo ni bueno. Es simplemente necesario.

Dejo aquí algunas reflexiones:
  1. No se puede manipular al investigador con emociones, modas o convicciones injustificadas o no se construirá ciencia.
  2. No se pueden colgar resultados en páginas web que no funcionan.
  3. No se pueden dejar experimentos que no se puedan reproducir.
  4. La ciencia no se puede basar en una cuestión de confianza. En algún momento hay que parar, pero se ha de tener un mínimo de criterio o no se hará buena ciencia.
El mundo ζιεντιφιχο, sin embargo, es cada vez menos exigente en estos aspectos. Podemos esperarlo en otros campos, pero... ¿en el científico?. Todos los escenarios descritos en los puntos anteriores son más que habituales.

Una técnica habitual es la ofuscación. ¿Alguna vez te has preguntado por qué se utilizan letras griegas y símbolos que marean sólo de mirarlos, pudiendo utilizar otras notaciones alternativas o incluso frases exactamente igual de descriptivas y precisas? Seré osado y responderé a esa pregunta: (i) para impresionar y dar un toque de pedantería, (ii) para confundir y despistar al personal, (iii) para llenar páginas, y (iv) para evitar que se lea (y critique) el trabajo.

Para decir de manera aislada que "la letra l aparece en la palabra p", por ejemplo para explicar un algoritmo en un campo no matemático, no hace falta utilizar lógica ni teoría de conjuntos. En la mayoría de artículos, en cambio, encontrarás farragosas demostraciones que, cuando tienes el tiempo y ganas de seguirlas, son realmente una chorrada para la que se han utilizado dos páginas. Utilizar matemáticas o letras griegas cuando no se debe no convierte a algo en ciencia, más bien lo ofusca. Pero quizá es ése el propósito, puesto que cosas demasiado obvias, simples o estúpidas sin ofuscar, pueden resultar vergonzosas para el autor. En cambio, si pones dificultades, es más difícil que te pillen.

Otra técnica habitual es la falta de originalidad. Esto se traduce en homoegeneidad. ¿Quién dijo que la ciencia y la creatividad estén reñidas? Cuando uno ve que artículo tras artículo todos siguen exactamente la misma estructura, pero con sutiles variaciones, como los deberes copiados del colegio, se aburre a más no poder. Ya puestos, las revistas de investigación podrían incluir en sus plantillas no sólo el formato sino la estructura a seguir. Eso al menos daría un toque estético a la revista.

¿Qué pensaría Descartes de todo esto, él que buscaba lo "claro y distinto", cuando hay tanta divulgación ofuscada e igual?


Problemas

Desde mi punto de vista, algunos de los problemas que han llevado a esta situación son los siguientes:
  1. La investigación la hacen los becarios. Esto es así en nuestro tradicional esquema ibérico. Lo digo alto y claro. Los jefes consiguen la financiación y los contactos, pero la investigación la hacen los becarios. Es la forma que aquí tenemos establecida. Un becario normalmente sale de la facultad sin tener ni idea. No sólo de conocimientos, sino especialmente de ciencia. Después se le exige que investigue en muchos casos sin ningún tipo de guía y presionado por su jefe, que le obliga a escribir artículos científicos para conferencias cuando todavía no tiene material suficiente ni apenas sabe qué es la ciencia. Es decir, que juegue a ser experto cuando en realidad es un completo novato. Como es obvio, los jefes no tienen ni remota idea de cómo funciona el aprendizaje. Una persona con esa forma de trabajar jamás llegará a ser un experto. Sin embargo, logrará igualmente conseguir un doctorado y ocupar una posición de jefe unos años después. Si no ha espabilado por el camino, la situación se repetirá ad infinitum.
  2. Mucha investigación se hace por méritos. Méritos económicos (sexenios de investigación), para disfrutar de viajes gratuitos al extranjero, por mera envidia con otros profesores o para cubrir alguna falta de autoestima que no alcanzo a comprender. La buena ciencia jamás sale a la luz si no es por verdadera pasión. Los mercenarios de la ciencia jamás harán ciencia.
  3. Muchas publicaciones son un negocio. Lo sabe todo el mundo, pero es lo que hay. Muchas revistas y congresos se han mercantilizado hasta unos límites ridículos. Pagas por obtener méritos. Salen hasta debajo de las piedras. Y por eso en la página web lo primero que ponen es un lugar exótico donde se celebrará la conferencia y una foto de un bonito paisaje. ¿No tendría más sentido celebrar reuniones científicas, en lugares científicos? No sé, en Cambridge, Oxford, Berkeley, Boston, Stanford...Pues no, suelen ser en las islas griegas, Canarias, Madeira... La calidad de estos congresos y publicaciones es más que cuestionable.

Como en todas las profesiones, existen sólo tres o cuatro lugares en el mundo donde se hace buena ciencia. Y algunos ni siquiera son universidades. Y recuerdo al mundo académico que todo aquello que no puede comprobarse, que no tiene utilidad, que no tiene algún propósito... no es ciencia. Ninguna buena ciencia ha salido porque alguien se sentaba en su despacho y decía: "¿qué hago ahora? Venga, a ver si me sale algo de ciencia". Si no hay inquietud no hay ciencia.

Ni se hace avanzar al conocimiento, ni al mundo. Lo único que se consigue con esta forma de hacer ciencia es que la gente que quiere hacer buena ciencia y no puede, tenga que abandonar por no querer formar parte de toda esa patraña.

Las soluciones, para otro día.

03 December 2009

Cloro


¿Quién no ha sufrido los efectos del cloro en una piscina? Puede respirarse con sólo acercarse a las instalaciones. Algunos incluso han dejado de visitarlas por este motivo. Simplemente no merece la pena jugársela.

Pero hay algo a lo que es mucho más difícil escapar: durante el invierno, especialmente en lugares fríos, solemos elevar la temperatura del agua durante nuestros ratos en la ducha, formándose muchísimo vapor. También solemos alargar el rato que estamos en ella. Hace tiempo que mucha gente se viene quejando de sequedad en la piel, escozor de ojos e incluso tos durante la ducha, en especial en estas épocas. Día tras día. ¿A alguien le parece normal que a uno se le "reseque" la piel tras estar bajo agua y vapor? A mucha gente, sí. De paso aprovecha para darse crema hidratante. Cuirosa paradoja. A mí desde luego, no me parece normal.

Hace tiempo me dediqué a investigar el tema, aunque ya no sé de dónde saqué bastante del material que encontré. Algunas empresas serias de tratamiento de agua explican que la razón es el cloro, las sustancias con las que se combina y que es especialmente tóxico en forma de vapor. Desafortunadamente, al buscar este tipo de información aparecen mezcladas empresas de tratamiento de agua con otras de pseudociencia que quieren, de paso, vendernos piedras preciosas medicinales y demás parafernalia. Supongo que eso sirve, en parte, de justificación para restar credibilidad a las empresas serias o tratar este tema como menor.

La controversia es la de siempre. Por una parte la industria química argumenta que el cloro es baratísimo de producir y, bien dosificado, muy seguro. Gracias a ello, ha permitido dotar de agua potable a la población. Poco menos que debemos estar agradecidos por ello, cuando el hombre ha sobrevivido milenios sin el cloro. Los nuevos salvadores; ¿no es demasiado repetitivo ya ese discurso? Hay que ser un poco más originales. Lo emplean las multinaciones para justificar los pesticidas, los transgénicos y cualquier cosa con la que haya serias dudas.

Las empresas del sector del cloro incluso han abierto una web informativa acerca de las bondades del cloro, donde uno se queda más nervioso y preocupado que antes. Un pequeño ejemplo:

¿Por qué al bañarme me pican los ojos o me salen ronchas en la piel?
Eso no ocurre si el agua de la piscina ha sido correctamente tratada y desinfectada, y los bañistas no sentirían ninguna de esas molestias si no aportaran al agua contaminantes procedentes del sudor, orina, saliva, piel muerta y productos cosméticos como cremas, lacas, perfumes y desodorantes.

Es una curiosa respuesta responder con "eso no ocurre si..." cuando se pregunta por qué ocurre algo. Además, no culpabiliza al cloro en sí, sino a que se combina con otros elementos por culpa de... ¡los bañistas!. Sigue sin dar explicación al problema: ronchas en la piel y ojos rojos.

He aquí algunos datos y enlaces más para el que tenga interés en empezar a buscar. Se soprenderá de ver que el cloro no sólo causa pequeñas irritaciones sino que hay evidencia científica de cosas mucho peores:


No quería finalizar sin recordar que el cloro ha sido utilizado como arma y que, por ejemplo, el Departamento de Salud del Estado de Nueva York tiene un documento muy interesante titulado "The Facts about Chlorine" (Hechos sobre el Cloro) en su apartado de terrorísmo químico. En él se destacan algunos de los síntomas de exponerse al vapor de cloro.

He aquí algunos de los que cita:
  • Irritación de las vías respiratorias
  • Tos
  • Irritación de ojos
  • Irritación de piel
Cada uno que saque sus propias conclusiones.

¿Alguien ha probado a ducharse con agua sin cloro o filtrada? Recomiendo que hagáis la prueba y comparéis el resultado en piel, ojos y cabello. ¿No hay otras alternativas de potabilización? Como era de esperar, sí las hay.

Quizá una mejor tratamiento del agua corriente evitaría no sólo ese efecto pernicioso sobre nuestra salud a la hora de ducharnos, sino que podríamos beber agua del grifo sin que se nos quitaran las ganas. Es vergonzoso que en pleno siglo XXI se siga tratando el agua corriente echando una pastilla de cloro.

Eso sí, el palo para la industria sería grande, y no sólo para la del cloro: agua embotellada, cremas hidratantes, acondicionadores de pelo, suavizantes... no tendrían demasiado sentido.

¿Tendrá algo que ver? No creo en la teoría de las conspiraciones, pero sí en cómo se hacen determinados negocios.

16 November 2009

Inteligente y que termine las tareas (2)


Continúo aquí con algunas cosas que me había dejado en el tintero...

Realmente la versión 3.0 de cómo hacer entrevistas de Joel Spolsky ha añadido algunas cosas desde la original que recordaba. Merece la pena leerla.

Nótese las características que busca Spolsky en la gente. Algo muy importante que he dejado pasar antes. No puedo estar más de acuerdo con las siguientes aptitudes/actitudes:
  • Pasión en lo que hacen. Resalta que eso puede implicar igualmente que tengan actitudes negativas hacia ideas de sus superiores. Eso no es malo sino todo lo contrario porque demuestra interés.
  • Saben explicar bien las cosas, de manera que una persona normal pueda entenderlas.
  • Toman roles de liderazgo. De manera que con su actitud promueven propuestas y resuelven problemas.
Es curioso como, en la mayoría de los casos que conozco, mostrar cualquiera de estas tres características implica una amenaza al poder establecido y por tanto un "no te contrato" o un "no me interesas".

Lo he vivido muy de cerca:
  • En una entrevista en una consultora informática donde, tras pasar todas las pruebas técnicas, de idiomas, curriculum, etc... todo aquel que tomaba algún tipo de inciativa en la prueba de "dinámica de grupos" era automáticamente descalificado. Las formas de ese tipo de cárnicas ya lo dicen todo. ¿Sabéis cómo comunicaban los resultados de si te cogían o no (eran inmediatos)? Hacían al grupo de 10 ó 12 personas de la dinámica de grupos coger sus cosas y bajar al portal de la consultora, a la calle. Una vez allí, y a los 5 minutos los llamaban por teléfono móvil, uno por uno, para comunicarles su resultado. ¿Se puede ser más cobarde?
  • Tras trabajarte un proyecto a fondo y escribir un artículo científico apareces como autor secundario y aparecen delante de ti autores que no han aportado nada sólo por su influencia. Y para colmo, aceptan el artículo y son ellos los que se van de viaje a la conferencia. Protestar no implica que quieres reclamar justicia, ni siquiera que estás interesado en divulgar públicamente lo que tú has creado. Implica que quieres buscarte problemas y que eres una persona complicada que serás apartada de próximos proyectos.
  • Todos los asistentes a determinadas reuniones periódicas, propuestas por un superior que no asiste, dudaban sobre su eficacia y más si no se llevaban preparadas y tienen objetivo concreto. Se llevó ante instancias superiores la sugerencia de su cancelación o de reunirse sólo cuando fuera necesario. ¿Resultado? Las reuniones se han instaurado por decreto.
  • Ante la propuesta de abrir un blog divulgador, de explorar nuevos campos e intercambiar ideas con otros, de colaborar con publicaciones entre compañeros iguales, la negativa encubierta (esto es, el "no-te-lo-prohibo-pero-te-desanimo") es la tónica habitual. Guardémoslo todo para nosotros y si puedo llevarme el mérito yo, mejor.
El común de todas esas actitudes es una persona que se implica. Que tiene pasión por que las cosas se hagan medianamente bien. Que sabe explicarse ante quien quiere entenderle. Que quiere compartir para aprender y enseñar.

No muy común por aquí, pero reconforta muy mucho leer que hay inteligencia en alguna parte, aunque sea en cuatro empresas y universidades contadas. Te hace no sentirte solo ante la mediocridad imperante.

Si de verdad tienes interés o necesitas encontrar a las personas con más talento, más allá del artículo introductorio, te puede resultar de interés el libro "Smart and Get Things Done".

Inteligente y que termine las tareas (1)


Así es como define Joel Spolsky a las personas que busca para su empresa. Lo describe en su guía para hacer entrevistas. Conocí a Spolsky hace tiempo gracias a mig21 y no puedo más que darle la razón una y otra vez. En concreto habla de "Smart and Get Things Done".

Hagamos un recordatorio rápido en español:
La gente que es inteligente pero que no termina las tareas suele tener un doctorado y trabajar en una gran empresa donde nadie los escucha porque no son prácticos en absoluto. Prefieren divagar sobre algún problema académico que entregar a tiempo. Se puede identificar a este tipo de gente porque les encanta resaltar la similitud teórica entre dos conceptos totalmente divergentes. Por ejemplo, dirán "las hojas de cálculo en realidad son sólo un caso particular de un lenguaje de programación" y se aislarán una semana para escribir un intrigante y brillante paper sobre los atributos ligüísticos computacionales teóricos. Inteligente pero nada útil.
La gente que termina sus tareas pero no es inteligente hará cosas estúpidas, sin pensar en lo que hace, y alguien tendrá que venir para arreglarlas más tarde. Acaban incurriendo en responsabilidades hacia la empresa porque no sólo no contribuyen correctamente sino que roban tiempo de gente que sí que es buena.

Una reflexion interesantísima. Habiendo trabajado en varios campos (práctico y teórico) y conocido a un amplio grupo de gente, no puedo sino coincidir al máximo con Joel. Lo más importante es la combinación de ambos factores: ser medianamente inteligente (o, equivalentemente, pensarse o exigirse un mínimo al hacer las cosas) y terminarlas.

A esta reflexión añadiría que cada tipo de persona va, desgraciadamente, acercándose más a uno de los dos perfiles con el tiempo. Yo prefiero llamarlos por su nombre: el cancamusero y el chapucero.

Examinemos cada uno de los mundos.

El mundo cancamusero

He conocido a (supuestamente) grandes investigadores en diversos campos que son incapaces de lo más básico. Y lo peor, no quieren aprenderlo (o recordarlo). Doctores en matemáticas que no saben realizar un estudio estadístico básico. Catedráticos en informática que no saben comprimir un fichero o poner los cables de su ordenador tras una mudanza. Gente con más de cien artículos publicados en revistas científicas internacionales de los cuales serían incapaces de escribir ni uno solo y de los que no pueden dar ni un mínimo detalle cuando se les pregunta. Y no sólo por el inglés, precisamente (que también).

Y no nos quedemos con la idea de que hay que criticar a las universidades, porque hay investigadores malos y buenos, como en todas partes. En las empresas pasa tres cuartos de lo mismo: he visto empresas que han reprogramado librerías y utilidades existentes en el lenguage de programación que estaban usando sólo para tener unas propias (que lo hacen peor y jamás funcionan) que publicitar. Gerentes y comerciales que sólo se diferencian de esos (supuestos) grandes investigadores en que tienen que ir de traje. El discurso es el mismo.

¿Hacia dónde pueden ir personalidades así? Hacia la cancamusa. No hay otra salida que ocultar de alguna manera que eres un completo inútil. Tú, tu grupo, tu empresa... En el sentido no peyorativo sino estrictamente definitorio del término: no útil. Esto es, "que no trae o produce provecho, comodidad, fruto o interés; que no puede servir y aprovechar en alguna línea".


Como las personas no podemos sentirnos inútiles, cada uno se busca la utilidad de su "trabajo". Todos sabemos cómo empiezan esos objetivos ficticios en política, grandes empresas o universidades:
  1. Buscar la sinergia de...
  2. Optimizar la relación entre...
  3. Construir un marco de trabajo para...
 Cómo continúan:
  1. Organizando una reunión en un buen restaurante local (pagado)
  2. Organizando un fin de semana en otra ciudad del país, con restaurante y hotel (pagados)
  3. Organizando un encuentro internacional en un país exótico con restaurante, hotel y spa (pagados)

Y cómo acaban:
  1. Un intercambio de emails
  2. Un becario hace una página web y un foro ad-hoc o, si es listo, instala y personaliza alguna herramienta existente, da un curso de cómo se usa y no vuelve a saberse del tema
  3. Se crea un grupo en facebook para hablar (en posteriores encuentros) de cómo poder montar una spin-off para sacar beneficio ecónomico del genial marco de trabajo


 ¿Resultado? Una fuerte inversión en compañías de viajes, medios de transporte, restauración, alojamiento y turismo. ¡Quién dijo que la cancamusa no era rentable! (Nadie especificó para quién).
 
El perfil del cancamusero puro es una persona que confunde. Confundir, confundir y confundir. Con los desconocidos, de rango más bajo o con los que no saben del campo funciona porque siempre suelen asumir que una posición determinada implica una serie de cualidades (e.g. catedrático de informática = nadie puede darle lecciones de nada relacionado con la informática). Con los conocidos y los que saben del campo también funciona porque (a) muchos de los que están en el mismo nivel de la jerarquía son como ellos y si tú desmontas mi cancamusa, yo me encargaré de la tuya; (b) si están por debajo del nivel jerárquico, poner en duda la cancamusa supone un atentado contra la persona, por tanto, el exilio.

Este tipo de cosas, que gente fuera del entorno cree increíbles y que nadie se atreve a denunciar, son el pan nuestro de cada día. La gente que no sabe, ni quiere saber, se eleva en un cohete cancamusístico que se aleja de la Tierra cada vez más deprisa. Esta divagación hace que vaya separándose cada vez más del campo de aplicación de su disciplina hasta que ya no tiene nada que ver con ella. Podría estar perfectamente vendiendo seguros.

El nivel de aislamiento en el mundo cancamusístico es tal que sólo se conocen las cosas "de oídas" y sólo la solución "discurrida aquí" es buena. He visto a empresas y a investigadores mediocres desprestigiar ideas o incluso productos que funcionan y son ampliamente usados, con mucho trabajo detrás y claramente mejores que los suyos, sin haberlos probado ni evaluado seriamente jamás. O todo lo contrario... aceptar tendencias sin evaluarlas críticamente sólo porque "fulanito dice que está muy bien".

El mundo cancamusero no entiende de hechos, sino de opiniones, tendencias y modas (generalmente las más adecuadas para salvar el culo en cada caso).

Por eso es tremendamente peligroso cuando se mezcla con la ciencia, que pretende todo lo contrario. Y es más peligroso todavía cuando, contrariamente a lo que supone Spolsky, esa supuesta persona inteligente pero que no termina sus tareas ni baja a lo terrenal ni siquiera es inteligente...


El mundo chapucero

Este mundo es mucho más terrenal y sencillo. Su explicación también. Normalmente el chapucero no puede permitirse el lujo de no producir porque, a diferencia de los cancamuseros, puede ser despedido. Así que no hay mucho más que decir.

Quien tiene que terminar tareas sí o sí, donde a sus superiores o compañeros no les importa cómo se ha hecho, se va acostumbrando a realizar las mismas chapuzas una y otra vez. Independientemente del problema, la tecnología o la evolución de los tiempos... si de esta forma ha ido funcionando (más o menos) ¿para qué mejorar? Si nadie valora tu trabajo porque es "terrenal", ¿para qué implicarse más? La única forma de mantenerte es que tu trabajo te guste y/o te haga sentirte orgulloso. No hay más.

En el campo de la informática he visto chapuzas notables. Todos hemos hecho alguna chapuza pero la diferencia entre una persona normal y una chapucera es que el primero es consciente de que las hace, cuándo y por qué y trata de acotarlas y no repetirlas. El chapucero no. Es su forma de trabajar.

Alguien tiene que venir detrás a arreglar tu desaguisado, de manera que ocurren cosas como las de la ilustración.


Si además de esto te quedas anclado en una única forma de hacer las cosas, la evolución de la tecnología y las personas de tu alrededor, ya desmarcados de ti, harán que te quedes aislado en tu chapuza. Para siempre.


Conclusiones

El patrón común de ambos tipos de personalidad es:
  • Falta de interés por aprender
  • Ignorancia
  • Aislamiento del grupo
  • Desprecio a los demás y su forma de hacer las cosas
Desde aquí mi enhorabuena a quien todavía logra mantenerse en el punto medio.

09 November 2009

Sobre las ideas...


Hablaba recientemente sobre las ideas y casualmente encuentro un vídeo de Fernando Savater en el blog "Ecos del Futuro" acerca del tema.

Algunos extractos:

"Todo esto choca con una tendencia benévola (...) del elogio a la tolerancia... sin saber muy bien qué es la tolerancia... Se suele oír que hay que respetar todas las ideas... Hay que respetar a todas las personas, pero no todas las ideas".


"Creo que es una forma de salud mental el reconocer que hay ideas infinitamente peores que otras".


"Todo lo que ha avanzado (la humanidad) es por la falta de respeto a las ideas".


"Han sido las personas que no mostraban respeto a las ideas las que han sufrido en su cuerpo las consecuencias".


"El hecho de que alguien identifique el respeto a sus convicciones con el respeto a su persona y a sus demás posesiones me parece enormemente grave".


Se habla de los temas que aquí se han tratado: la diferencia entre la "calidad" de las ideas, el respeto a las ideas y a las personas, la identificación de las ideas con "la persona" que las tuvo o propuso, el debatir y opinar sobre las ideas de otros como acto "subversivo" o ataque personal...

Imprescindible:

27 October 2009

Poder


Hoy, tras varios años trabajando en diversos sitios y lugares, me he percatado de qué es lo que lo corrompe todo. De cuál es la más antigua y vil receta que se repite en todas partes. Se trata del poder.

El poder de dominar a los demás, por muy pequeña que sea la parcela. Del poder del oficial hacia el soldado, del profesor hacia el alumno, del jefe hacia empleado, del político hacia el politiquillo, del funcionario hacia el que entrega una instancia, del policía al conductor, de la señora de la limpieza hacia el que cruza el pasillo recién fregado.

Varían el ámbito y el contexto, pero no varía la esencia. Se trata del más antiguo de los males: lograr someter a otra persona. Hay lugares y momentos donde no hay otra opción: el ejército no está hecho para debatir las decisiones de los superiores, y menos en momentos críticos. Tú eres una pieza más del puzzle, recibes órdenes y las cumples. No hay más. Lo bueno es que lo sabes. Estás prevenido.

Sin embargo, te lanzas al mundo laboral creyendo, como es natural, que las empresas, las universidades, las asociaciones, etc. no funcionan así. Crees que son participativas, que buscan el bien común, que los rangos son necesarios pero no implican sumisión jerárquica indiscutible. Que las cosas se pueden hablar, discutir, cambiar. Que lo "bueno" (entendiendo como aquello aceptado por una gran mayoría que sabe del tema o, al menos, tiene que sufrirlo) triunfará. La mejor solución, el mejor sistema, las personas más sensatas. Y resulta que es una vez no y otra también.

¿Y cuál es el problema? El poder. El maldito poder. A las quienes lideran muchas empresas y universidades de este país (no hablemos ya de políticos) no se les pueden cuestionar sus ideas. Ya no cuestionar, sino siquiera intentar aclararte: "esto que propones, ¿qué es en realidad?". Es decir, quitarles la cancamusa de encima para poder empezar a trabajar sobre ellas. Porque la cancamusa se puede concebir y hasta divulgar, pero no se puede trabajar con ella.

Ese poder de obligar al sometido a trabajar en la incuestionable e indefinida cancamusa por el mero hecho de ser idea del poderoso provoca dos cosas en el sometido: malestar y mediocridad.

El malestar se manifiesta en un eterno tira y afloja de la gente que vale, que entiende y que sólo desea que la dejen trabajar en algo que sabe hacer, en lucha continua con la gente que manda y para los que la realidad directamente no existe. El problema es que en este caso las órdenes no se reciben claramente: no hay un "porque soy el jefe y lo ordeno", "porque es mi punto de vista y es el que quiero llevar a cabo", "porque sí". Sólo hay sonrisas y señales indirectas, palmaditas en la espalda y "¿qué tal la familia?", mientras, de manera indirecta nos van llevando hacia el terreno que quieren. Eso, cuando lo saben.

Esta lucha es un desgaste continuo de hipocresía que hace que la gente buena se vuelva mediocre si quiere seguir en su puesto y ambiente laboral. Es muy fácil destituir o hacer el famoso mobbing (pronunciado como suena, y no "mubin") a una persona. Porque uno podría marcharse o cambiar de profesión, pero la edad y las circunstancias de la vida no siempre lo permiten. Esto ocurre mucho en España: es necesarios someterse a poder establecido para seguir subsistiendo (económicamente).

Si el ambiente es mediocre y el poder intocable, la persona se vuelve irremediablemente mediocre en su trabajo, por muy bueno que sea. Si la persona es válida y tenaz, buscará otros mecanismos donde desarrollarse: temas transversales al trabajo, hobbies, etc... pero sigue siendo una pena no poder desempeñar su talento donde debería.

Es realmente triste ver a trabajadores, profesores e investigadores que sólo están ahí porque, a esas alturas, no pueden hacer otra cosa. A pesar de ser brillantes, o precisamente por eso, nunca les dejaron demostrarlo.

Tengámoslo claro: la mayoría de "cerebros" no se han fugado al extranjero. La mayoría está aquí, entre nosotros. En nuestras empresas y universidades. El único problema es que el poder les ha practicado una lobotomía.

Lo que no alcanzo a comprender es qué sienten por dentro los poderosos cuando someten a personas positivamente más inteligentes, sensatas y hábiles que ellos hacia situaciones inverosímiles.

¿Es el poder una especie de droga adictiva? Que alguien me lo explique, por favor.

21 October 2009

Ideas, ignorancia y resultados


Dice Fernando Trías de Bes que "una idea mediocre brillantemente implementada llevará al éxito, mientras que una idea brillante mediocremente implementada fracasará". Quién haya trabajado en algún proyecto mediano o grande no podrá estar más de acuerdo. El que no, se dará de bruces directamente.

Nótese que se ha resaltado la palabra trabajar. Para poder ver las cosas es preciso trabajar, es decir, estar en contacto con la realidad. Saber qué cosas se pueden hacer y cuáles no. Qué esfuerzo requieren. Si están ya hechas o no. Y, por supuesto, con qué objetivo se hacen. Estas preguntas básicas que son con las que aleccionamos a los niños fracasan estrepitosamente en el mundo adulto, que no se las plantea por una sencilla razón: es difícil responderlas.

A los adultos nos gusta tener ideas. Nos gusta excesivamente. Sobre todo a los que andan por las altas esferas. Imagino que para luego poder decir "eso se me ocurrió a mí". Creo que tienden a sobrevalorar las ideas en sí mismas. Quizá como mecanismo de defensa para ocultar sus incapacidades o limitaciones por no haber trabajado jamás y, por ende, ser incapaces de ver la realidad y sacar cosas adelante.

La mayor parte de las ideas no tienen ningún interés en sí mismas sólo por ser ideas. Siempre digo que la idea de Google, de GMail, Amazon o de Facebook no tienen ningún mérito. No tienen mérito como ideas porque las ideas de "buscador de internet", "gestor de correo web", "librería online" o "web para estar en contacto con amigos y conocidos" ya existían, las habíamos podido tener hasta tú o yo (de hecho muchos ya las habíamos tenido). Y no sólo existían como ideas, sino que ya estaban implementadas. Ya existían buscadores, correos web, tiendas online y webs de amigos.

¿Les resta eso valor? En absoluto. Google es famoso porque es un buscador de internet que busca rápido y bien. GMail es muy utilizado porque es rápido, limpio y al tener un buzón tan grande hace que nos olvidemos de tener que borrar los correos. Amazon te permite comprar prácticamente cualquier libro y que llegue a tu casa en unos días. Facebook es lo que es por... no sabría decir exactamente por qué. Quizá por los apoyos, promoción y difusión que ha tenido, pero es lo de menos.

En realidad, casi ninguna idea tiene ningún mérito salvo que se tenga un plan realista para ejecutarla y la voluntad, recursos y apoyos suficientes para llevarla a cabo. Y luego se lleve a cabo, claro. Y eso implica: trabajo, trabajo y más trabajo.

¿Todavía alguien cree que tiene algún mérito decir "voy a inventar el concepto de librería online"? El mérito es que nadie robe tu número de tarjeta de crédito por el camino y que el libro te llegue a casa. No hay más.

Os voy a contar un secreto: la mayor parte de la gente que tiene "grandes ideas" las tiene debido a su ignorancia y, especialmente, a la de los demás.

Es eso y no otra cosa, la ignorancia, lo que hace que tantos proyectos fracasen estrepitosamente. La ignorancia del que convence y la ignorancia de la persona a convencer.

Entre ambos tipos de ignorante suele haber una cadena de gente que es la que realmente hace las cosas. Esa gente puede ser un técnico, un becario o incluso un estudiante.

Y os voy a contar otro secreto, amigos: si el que hace las cosas realmente no cree en ellas, tenemos un problema.

Así ocurre lo que ocurre: salen cosas que hacen el 5% de lo prometido, con el 200% del coste inicial y el 500% de retraso y ademas funciona peor que otras soluciones ya existentes.

Algunos lo siguen considerando un éxito porque lo que importa es la idea. Otros lo llamamos cancamusa pura, esa palabra mágica que Alfredo de Hoces nos descubrió a todos los que andábamos buscándola desde hacía tiempo.

El resultado es el obvio: algo que no interesa a nadie, no utiliza nadie y cae en el olvido para siempre.

De nuevo una vez más. Y el ciclo se repite. ¿Hasta cuándo?



10 September 2009

Tecnología y eficiencia. ¿Para qué?


Es conveniente reflexionar de vez en cuando dónde estamos y hacia dónde queremos ir tecnológicamente hablando. Especialmente en esta época y lugar, que es el occidente del siglo XXI, donde han ido desapareciendo casi todas las referencias que anteriormente guíaban la conducta de muchas personas (e.g. la religión, política). ¿Qué papel queremos que juegue la tecnología? ¿Hasta dónde vamos a permitir que se entrometa en lo "humano"?

Análisis interesantes

Muchas personas han hecho, hacen y seguirán haciendo análisis muy interesantes sobre este tema. Algunas muy acertadamente y con mucho conocimiento de causa desde mi punto de vista. Encontramos algunos blogs sumamente coherentes e interesantes hasta eminencias como Neil Postman y su libro "Technopoly: the surrender of culture to technology".

Atención a lo explícito del título del mencionado libro: "Tecnopolio: la rendición de la cultura ante la tecnología". Escrito hace más de 15 años cobra una vigencia impresionante en estos momentos. Basta leer qué entiende Postman por "tecnopolio":

"Un tecnopolio es una sociedad donde el objetivo primario, si no el único, del trabajo y el pensamiento humano es la eficiencia, donde los cálculos técnicos son superiores en todos los aspectos al juicio humano y donde los asuntos de los ciudadanos deben ser guiados y dirigidos por expertos".

¿Alguien encuentra alguna descripción mejor a la de los tiempos en que vivimos? Inversión en tecnología por aquí, desarrollo tecnológico por allá, brecha digital, adquisición de nuevos aparatos, nuevos formatos...

Un ritmo frenético continuo, sin fin, del que no se vislumbra salida al ritmo que llevamos. Quizá en otra ocasión hablemos más profundamente de ese libro y su descripción, recomendando sin duda alguna su lectura.


Un burdo ejemplo: la película VHS

Establezcamos a modo de ejemplo tontorrón lo que un cambio centrado en la tecnología ha supuesto en esta segunda etapa de mejora y cambio tecnológico, como también lo tuvo la primera época (aparición de la televisión, el vídeo, etc...).

Yo pregunto: ¿qué diferencia significativa hay entre ver una misma película alquilada en VHS en una tele analógica como hacíamos en los años 80 y verla en alta definición en un flamante plasma adquirida o descargada directamente desde nuestra casa?

Sin lugar a dudas, la calidad de imagen y de sonido es mejor, la selección y obtención de la película es más rápida y todo es más cómodo, pero esencialmente no hay una gran diferencia en ese absurdo término denominado "experiencia del usuario" con la excepción, si se quiere, de películas o documentales en los que las escenas o efectos en sí mismos son su esencia (las que antiguamente "había que ir a ver al cine").

Sin embargo, sí que hay otras diferencias significativas que no son tecnológicas sino humanas. ¿Alguien se ha parado a analizarlas? En primer lugar, buscamos en Internet opiniones, el argumento, la valoración de la película, etc... robando ese protagonismo a amigos o familiares que pueden darnos una impresión más subjetiva si se quiere, pero más humana. Nos perdemos también el paseo hasta el videoclub, con lo que ello implica: salir a la calle, comunicarnos con otras personas, pedir consejo al encargado, encontrar películas "por casualidad" que nos sorprendan, etc.

Si bien quizá no sea éste el mejor ejemplo, creo que sí sirve para entender cuál es el tema de fondo que se pretende analizar: ¿la tecnología nos aleja de lo humano?


Deificación de la tecnología, reificación del hombre

Las grandes religiones han caido en Occidente en el siglo XXI, al menos aparentemente y desde el punto de vista espiritual y ritual. La política también parece haberse estabilizado y generar cada vez menos interés, mucho menos dotar de algún "significado vital" a su seguidores.

Obviamente no soy yo el primero, ni el único, que se ha dado cuenta del proceso en el que estamos inmersos: la deificación de la tecnología, esto es, la atribución de atributos divinos a la misma separándola cada vez más del hombre, y la reificación del hombre, esto es, la degradación del ser humano a un mero cohabitante más de este planeta.

La tecnología cada vez avanza más, es más compleja, más interdisciplinar, más especializada, hasta el punto en que prácticamente nadie es capaz de tener el conocimiento suficiente o completo de una pequeña rama o siquiera del funcionamiento un aparato concreto.

Estas características alejan cada vez más a la tecnología del hombre, que acaba dotando de atributos semidivinos a las tecnologías y aparatos, ya que cree que escapan al conocimiento humano o al menos al conocimiento de un simple mortal. Es esa la razón por la que los geeks (los de verdad) son vistos como una suerte de semidioses dotados de una conexión y una autoridad tecnológica que les conceden cierta superioridad. ¿No son acaso los nuevos sacerdotes? Creo que más de uno y más de mil tienen a Steve Jobs como su pastor. ¿Será por ello que siempre viste como un cura?

Es curioso cómo cosas creadas por el hombre, que no tienen una existencia en sí misma y que lo único que hacen es obedecer las órdenes simples, claras, ultraprecisas y explícitas que algún otro hombre les ha dado pueden haber alcanzado tanta relevancia, así como sus creadores o estudiosos un reconocimiento y prestigio dignos de la semideidad.

El fenómeno opuesto también es muy curioso: cómo el hombre (medio) ha sido degradado a ser una pieza más, perfectamente sustituible, en la construcción de proyectos, tecnología o negocios, cómo la "imagen de marca" y la "cultura corporativa" han pasado a ser los protagonistas, por encima de cualquier persona. ¿No suena esto a una nueva horda de fieles? ¿Cuánta gente se ha quedado sin dormir haciendo cola en los grandes almacenes ante el lanzamiento inminente de un nuevo producto?

Pienso que todas estas falacias se deben precisamente a la publicidad que se encarga muy mucho de difundir esa visión y esos valores, simplemente porque generan dinero. De dotar de un halo de misticismo y semideidad a la tecnología y los productos. De esconder la verdadera historia de las cosas.

También, como es obvio, a un falta de educación, de escepticismo y de pensamiento crítico que deberían ser enfocados precisamente como actitud hacia la ciencia y la tecnología, dejando la fe, la esperanza, la confianza y los sentimientos para las relaciones humanas y las creencias de cada uno. Algunos, sin embargo, prefieren mezclarlo todo y dedicarse a cosas tan ridículas como la "computación emocional".


Cuidado con la deshumanización

La tecnología nunca es mala en sí misma, salvo contadas excepciones. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, su uso depende de nosotros pero siempre suele ganar la batalla en pos de la comodidad. Parémonos a pensar en algunos ejemplos:
  • ¿Por qué recordar las fechas de los cumpleaños de nuestros seres queridos si el móvil o un programa puede avisarnos? De hecho, ¿por qué preguntarles la fecha si ya la tienen expuesta en su página personal o en su perfil de su red social? ¿Realmente te da igual que te llame un amigo porque se ha acordado de tu cumpleaños que que te llegue un SMS o un correo automatizado al igual que a sus otros 200 contactos?
  • ¿Por qué quedar a ver fotos o a que nos cuenten viajes con nuestros amigos si las podemos ver en el trabajo o cotillear su facebook? ¿De verdad quieres perderte pasar un buen rato en compañía?
  • ¿Por qué pararnos a preguntar el camino o mirar un mapa si nos perdemos si un GPS nos muestra la posicion en todo momento?
  • Y por extension, ¿por qué "perder el tiempo" haciendo determinadas cosas de la manera más eficiente posible (cocinando una buena comida cuando la venden preparada, caminando 15 minutos hasta el trabajo si se puede ir en 5 en coche, etc, etc).
La tecnología nos promete eficiencia, comodidad, ahorro de tiempo y una mínima incertidumbre. Las preguntas que surgen son: ¿es eso lo que realmente queremos? ¿hasta qué punto? Nadie duda de los enormes beneficios de la tecnología, o al menos de ciertas tecnologías, pero ¿acaso no debemos imponernos (personalmente) unos límites razonables? Porque luego surgen otras dudas: ¿qué hacemos con ese tiempo que "nos ahorramos"? ¿dónde está la gracia de que te digán por dónde y a dónde ir sin la posibilidad de perderte? Recuerda que, como dijo Antonio Machado, quizá no hay un camino, sino que se hace camino al andar.

Cada vez que la tecnología nos hace un poco más idiotas por no tener que recordar ni saber nada, más inútiles por no saber orientarnos ni desenvolvernos, más dependientes de las cosas, de las empresas o de personas a las que ni siquiera conocemos, pienso que no vamos por el mejor de los caminos. El ser humano tiene la necesidad intrínseca de investigar, de perderse, de tener conflictos, de cansarse físicamente, de buscar su propia seguridad, de sentirse útil. En definitiva, de sentirse persona. ¿Acaso eso también lo debemos comprar haciendo actividades coporativas multiaventura con "riesgo cero", pagando la cuota de gimnasio o jugando al ordenador?

La tecnología mal utilizada y llevada a extremos tiende a homogeneizar y deshumanizar a los hombres. ¿Es eso realmente lo que queremos? Y no hay que olvidar que, antes de lanzarnos ciegamente hacia una tecnología hay que responder a la siguiente pregunta: ¿para qué?

Si no encuentras una respuesta muy convincente es más que probable que entonces sí que estés perdiendo el tiempo, tanto como desarrollador tecnológico como consumidor o usuario.

29 May 2009

La "libertad" al comprar: ¿sabemos a quién compramos?


Es curioso cómo todavía persiste la ingenuidad en la gente al comprar productos. La mayoría de nosotros creemos que existen multitud de empresas independientes que compiten entre sí en un mercado libre donde nosotros premiamos con nuestra compra a las mejores.

Partimos de la base aparente de que existe un amplio y nutrido grupo de empresas que conviven pacíficamente en el mercado, dotándonos de libertad para elegir a quién compramos y donde nuestro dinero se distribuye de forma equitativa por el entramado económico. Así nos lo muestra la publicidad.

Imaginemos un mundo donde sólo tuviésemos tres o cuatro fabricantes de coches. Donde al ir al supermercado sólo pudiéramos elegir entre un par de marcas de detergente. Ya no hablemos si una buena parte de lo que comemos quedara en manos de una misma empresa.

Pero bueno, ¿qué mundo sería éste? ¿Un oligopolio? ¿La vuelta al comunismo de manera encubierta donde el Estado ha sido sustituido por un puñado de poderosos dándonos una aparente libertad?

Afortunadamente, las cosas no son así, ¿verdad?. Vivimos en democracia, igualdad de oportunidades, oportunidad de elegir:
  1. Si acudimos a una feria del automóvil, tenemos decenas de marcas de coches, cada una con sus características. Los tenemos más grandes, más pequeños, más bonitos, más feos. Y más baratos y más caros, por supuesto. Podemos elegir: Opel, Saab, Chevrolet, Daewoo, Volkswagen, Seat, Audi...
  2. En un supermercado las estanterías están llenas de productos y productos. Vayamos a por detergente, lejía o suavizante: Dixan, Micolor, Neutrex, Perlan, Vernel, Wipp, Conejo, Estrella, Mistol, Tenn...
  3. ¿Bebidas? Coca Cola, Fanta, Aquarius, Nestea, Kas, Pepsi...
La lista podría crecer indefinidamente, pero con estos ejemplos es más que suficiente. En los ejemplos anteriores aparecen 22 marcas diferentes para 3 categorías de cosas (coches, limpieza y bebidas refrescantes). Eso nos produce una sensación de libertad enorme: Las compañías compiten, podemos elegir, ver, comparar. Incluso podemos fardar de que nuestro coche en un prestigioso Saab mientras que el del vecino es un cutre Daewoo. ¡Pobres pringados los de la segunda compañía! ¿Cómo sobrevivirá? Nuestra lejía Conejo lava más limpio que la Neutrex. Claro, seguro que su departamento de I+D está mucho más avanzado...

Ahora estudiemos la realidad de estos simples ejemplos: las 22 marcas diferentes mencionadas anteriormente, muchas de los cuales aparentemente compiten entre sí, son fabricadas por CINCO empresas: GM yVolkswagen (automóvil); Henkel (química); Coca Cola y Pepsi (bebidas).

Dejo aquí algunos hechos curiosos y que cada uno saque sus propias conclusiones:
  1. Cocacola fabrica más de TRES MIL marcas diferentes de bebida. Sí, sí, tres mil, como suena. Y no se llaman: "Coca cola sabor cola", "Coca cola sabor limón", "Coca cola para el deporte sabor naranja", "Coca cola agua número 1", etc. Quizá eso daría demasiadas pistas...
  2. Aquí hay un mapa de fabricantes y marcas de coche realmente interesante. Cuenta las marcas y el número de fabricantes de coche. Ya no hablemos de que la mayoría de ellos comparten motores, piezas y hasta plantas de fabricación para ahorrar costes. Ahora introdúcete y hazles la competencia.
  3. ¿Creías que el puré de patata Maggi, la leche condensada La Lechera y los Golden Grahams no tenían nada que ver? Echa un vistazo a las marcas de Nestlé.
  4. ¿Creías que productos exactamente iguales como Dixan, Micolor y Wipp Express se hacen la competencia? ¿Y que Perlan y Vernel también? Esos y muchos más son fabricadas por Henkel. Entre ella y el Grupo AC copan la mayoría de productos de limpieza, pegamentos y demás productos químicos que conocemos. ¿Por qué no se llaman "Detergente Henkel color", "Detergente Henkel prendas delicadas", etc? ¿Quizá daría una sensación extraña?
Es por eso que hace mucho tiempo que la idea "una marca, una empresa" ya no tiene sentido ni siquiera en productos que se hagan la competencia. Las grandes multinacionales, sin embargo, se cuidan muy mucho de dar esa información de manera sencilla y directa, escondiéndose en una multitud de marcas perfectamente equivalentes que brindan una apartente sensación de libertad.

Si de verdad te importa a dónde va a parar tu dinero, entérate bien antes de comprar algo: Puede que estés haciendo el ridículo criticando al CEO de Nestlé mientras te estás comiendo una fabada Litoral.