14 December 2010

I+D ¿En qué quedamos? Mapa de aludes de Aragón


Cuando cuento a la gente de fuera cómo funciona España, me preguntan que cómo se sostiene. Es decir, el tema de que los jóvenes y no tan jóvenes ganan más, trabajan menos y viven mejor en el sector público que en el privado. Cuando digo que la gente en España se pelea por ser policía, bombero o profesor de instituto y que buena parte de ellos son gente con una muy buena educación que quieren huir de la empresa, me miran como si estuviera loco.

Viene esto al caso de que con nuestro nutrido cuerpo de funcionarios deberíamos, al menos, esperar buenos resultados en todos los campos. Es decir, un potente ente público. Pero resulta que no es así. Me explico. La administración, al final, acaba subcontratando tareas que los funcionarios están (o deberían) estar perfectamente capacitados para hacer.

¿Cuántas veces hemos visto subcontratas para realizar programas informáticos simples en la administración, por poner un ejemplo? No hablemos ya de los medianamente complejos. En absolutamente todos los casos se acaba subcontratando a una consultora/empresa pública/llámese como quiera. Para colmo esa empresa suele estar formada o dirigida por parte de esos funcionarios, o contactos suyos. Las famosas spin-off, las empresas de los amigos y demás. Al final, esas empresas tienen que desplazarse a la administración, recoger requisitos, pelearse con los informáticos de allí, etc... para que, al final, todo el mundo acabe descontento porque, en el fondo, alguien de fuera ha usurpado una competencia y todavía pretende venir a enseñar a los de dentro.

¿Hasta dónde deben llegar los límites de las subcontratas en la administración cuando se solapan con el trabajo que deberían realizar los funcionarios? Si un funcionario no sabe hacer su trabajo, ese funcionario no debería estar ahí. No es de recibo que se gasten millones y millones de euros en hacer páginas web para el congreso, las administraciones locales, turismo, etc.

El caso de la investigación es ya especialmente sangrante. Ya se ha comentado por aquí alguna vez cómo un joven investigador no llega a los 1000 euros al mes y cómo los proyectos de I+D se han recortado de manera salvaje estos últimos tiempos. Lo curioso es que, a la par, hemos visto cómo se siguen invirtiendo cantidades ingentes de dinero en dudosos institutos de "investigación científica", como puede ser el caso de la cocina o el turismo a nivel regional.

Mapa de aludes de Aragón

Hoy me ha chocado especialmente la noticia de que se ha elaborado el primer mapa de aludes de Aragón. La noticia es muy buena, pero deja un sabor agridulce.

Resulta que, teniendo un Instituto Geológico y Minero, una Universidad con su correspondiente departamento de Geografía y Ordenación del Territorio, varias empresas públicas de Medio Ambiente, etc, etc... el Gobierno de Aragón acabó encargando el trabajo a una pequeña consultora privada sita en Huesca.

Conste que ni siquiera conozco a esa consultora y no dudo de su profesionalidad pero... ¿no se están solapando competencias? ¿cuál es la justificación para encargar ese trabajo a una PYME mientras se justifica el recorte de salarios públicos y de I+D? ¿Por qué no siguió el Instituto Geológico y Minero que ya estaba realizando esos mapas y ahora se encarga una PYME de continuar/rehacer esa labor?

Por otra parte, el artículo miente diciendo que esa tarea se abandonó en 1996. En 2000, la Universidad de Zaragoza publicó "Cartografía de zonas probables de aludes en el Pirineo Aragonés: metodología y resultados".

Tenemos que elegir, o público o privado, pero no se puede seguir con esta farsa. Este modelo no es sostenible.  Ni en investigación ni en el resto de instituciones públicas. No se puede mantener a un cuerpo enorme de funcionarios para luego subcontratar sus competencias a empresas privadas, en muchos casos formadas o dirigidas por ellos mismos, sus familiares o sus contactos.

Muchas secretarias no saben nada de contabilidad y nóminas, ni de contratación, y recurren a la gestoría para todo; los recursos humanos y la selección de personal se acaban subcontratando; muchos profesores sólo se mueven por complementos docentes o investigadores y piden proyectos y ayudas para realizar las tareas más triviales que deberían formar parte de su trabajo (montar una web docente, actualizar los apuntes....). Hasta el ejército ha dejado de preparar su propia comida y subcontrata a empresas privadas de cátering. Este sistema se cae por su propio peso.

Por otra parte la prensa sigue tan mal como siempre. Informando de lo que no es importante y omitiendo lo importante. En el artículo se acaba aleccionando al lector de las sanciones que sufrirá si esquía fuera de pista en Formigal así como, por supuesto, recalcando el nombre de la susodicha consultora.

Ahora bien, ¿alguna referencia o enlace al trabajo de campo, a la metodología, al mapa de aludes en sí, etc... que se supone que era el titular de la noticia? Ninguna.

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