14 March 2017

¿Están los cimientos de la ciencia en peligro? Verdad, financiación, y postmodernismo


El método científico


¿Cómo se diferencia a un buen y a un mal científico, o mejor dicho, a un científico de "otra cosa"?

Es muy sencillo. El científico conoce, entiende, y trata de utilizar correctamente el método científico. No hay más. ¿Por qué? Porque cree que ésa es la mejor forma de descubrir y generar conocimiento, y es, en definitiva una forma de buscar la verdad.

¿Puede haber otras definiciones de verdad? Por supuesto. La mayoría de las religiones creen que la verdad proviene de Dios y acercarse a él es la forma de descubrirla. La democracia, aunque no habla ni se ocupa estrictamente de la búsqueda de la verdad, entiende que la opinión/decisión de una mayoría debe prevalecer. La economía presupone que el punto de equilibrio económico describe de alguna manera la verdad subyacente en ese terreno. Un gobierno, un sistema legal o decisiones judiciales acaban modelando también una verdad (normalmente de manera inapelable e incuestionable una vez se llega a ciertas instancias). Lo mismo pasa con la historia, o incluso mezclando un poco de todo. Por ejemplo, en ciertos países existe tal concepto de verdad histórica, que incluso está escrito en la ley. No sólo opinar lo contrario, sino mostrar evidencia que contradiga la verdad oficial, está penado con la cárcel o la prohibición de entrada en el país.

La gran ventaja de la ciencia es que nos proporcionó un método muy sencillo que cualquiera puede aplicar, y que es (o intenta) deshacerse de todas esas otras definiciones de verdad, por lo tanto intentando buscar la más objetiva y universal.

No importa que seas listo o tonto, rico o pobre, blanco o negro, qué idioma hables, seas religioso o ateo, hombre o mujer, puedes diseñar experimentos, reproducir los de otros, cuestionar los resultados. Si hay algun fallo en tu método o en tus argumentos, los demás están ahí para encontrarlos.

Cuanto más me muevo por mi campo, más veo que la gente apenas entiende lo que es la ciencia. Incluso gente con doctorado. Una buena proporción de "científicos" entienden la ciencia como negociación, y sus resultados de forma relativa. ¿Los resultados no se ajustan a lo que esperaba? No pasa nada, los maquillamos o los descartamos. ¿Alguien no está de acuerdo (?) con lo que se ha descubierto? ¿Puede ofender a alguien? ¿Contradice a lo que mi grupo lleva años investigando? Quizá habría que "negociar" un poco la forma de presentarlo, o incluso los resultados mismos.

Es, por otra parte, normal. En muchas carreras, incluso a nivel de postgrado, no hay ni una sola asignatura que explique qué es el método científico y, todavía mejor, a explicar claramente qué NO ES ciencia.

Por otra parte, hoy un científico puede ser abucheado o incluso despedido dependiendo de lo que descubra. Por ejemplo, si tras un estudio riguroso, hasta demostrándolo matemáticamente, expone y explica el por qué las mujeres cobran menos que los hombres en media y acaba cuestionando la discriminación de género como factor único y fundamental, se juega el puesto. No hablemos ya de si sus resultados directamente quebrantan alguna ley anti-odio, de esas que tan de moda se están poniendo recientemente.

Es por eso que muchos científicos sufren lo insufrible por dentro, precisamente porque hoy día, en contra de lo que la gente cree, es dificilísimo hacer ciencia y vivir de ella. Porque esos científicos tienen que mentir. Ir en contra de su oficio, de su obligación. Lo cual al final implica ir en contra de sus principios y de su filosofía vital.

El científico está, cada vez, como en casi todas las profesiones, más vendido a la ideología y el poder.

La gente no entiende que el científico (el de verdad) es agnóstico. Él sólo quiere descubrir la verdad, lo que hay debajo, lo que no es obvio. Le guste o no, sea maravilloso o terrible, ofenda o no ofenda. Esos, de hecho, son aspectos que ni debería entrar a cuestionar en un primer momento.

No hay nada más igualador que el método científico.

Cómo la no-ciencia se ha ido introduciendo en la ciencia

Muchas de las instituciones que todavía respetamos, como las universidades e instituciones científicas, hace tiempo que no lo merecen, porque ya no representan lo que deben. Hoy día los organismos de financiación ya no dan dinero a buenos científicos - esto es, que apliquen bien el método y descubran algo nuevo - sino a aquellos que "descubren lo que hay que descubrir".

Les invito a que vean cómo funcionan, por ejemplo, los mecanismos de financiación donde más dinero se mueve: los Proyectos Europeos. Es la Unión Europea la que marca qué hay que ir investigando en cada momento. En cada período hay una serie de temas.  La década pasada fue la web semántica, hoy machine learning y big data, en el campo de la informática, por ejemplo. Los científicos y los grupos echan un vistazo a la lista y eligen uno, como quien va al supermercado. Sea o no sea su especialidad, ya la irán descubriendo por el camino.

Hay hasta empresas que sólo se dedican a la gestión de financiación. Universidades y empresas forman un consorcio con ellas (a veces las subcontratan directamente) para que les busquen las convocatorias que mejor encajan o donde más posibilidades tienen de conseguirlas. Esas empresas les ayudan a escribir la propuesta (a veces, la escriben completa). Si es aceptada, la empresa de gestión de financiación se llevará una tajada y podrá participar en el chiringuito como uno más (viajes, conferencias, etc...) aunque, repito, sea una empresa de gestión que lo mismo te escribe una propuesta sobre investigación en educación, medicina, informática, o teología.

¿Cómo son las propuestas y los proyectos? Ridículos. La Unión Europea saca una convocatoria sobre big data justificando lo importante que es, y qué ventajas tiene. ¿Qué dicen las propuestas? Adivinen. "Vamos a usar big data y a hacer lo que ustedes quieren, porque es superimportante". Como niños de parvulario. Tras años y millones gastados, toneladas de burocracia, y a años luz por detrás de países como Estados Unidos, el proceso se repite.

Es evidente que no hay nada de ciencia en esta forma de "hacer ciencia" o "investigar". Todas las propuestas, absolutamente todas, saben desde el principio qué resultados van a encontrar. Cómo suelo decir yo siempre, ¿si ya sabes el resultado, para qué te molestas en investigar? ¿qué clase de ciencia es esa?

Las propuestas son generalmente una declaración de intenciones ultra-ambiciosas y un horizonte temporal, por supuesto hiperdetallado en paquetes de trabajo, tal y como les gusta a nuestros amigos centroeuropeos. ¿Arquitectura? Venga, un mes. ¿Evaluación? Venga, 45 días. ¿Quién la hará? Va, venga, eso que lo hagan los ingleses, ya que nos han endosado a nosotros este otro paquete de trabajo. Al final, el resultado siempre el mismo. No da tiempo a terminar ni la mitad del megaambicioso proyecto que iba a salvar el mundo, las webs dejarán de funcionar, los prototipos morirán (si es que hay prototipo, porque he estado en proyectos europeos que en 2 años no han sacado un prototipo). 

Pero las memorias y los deliverables jamás mostraran esos resultados. Todo habrá sido estupendo, nos congratularemos por el esfuerzo y oye, esos viajes y esas cenitas que nos hemos echado al cuerpo. Y al año que viene, más. Eso sí, con carne fresca, que los contratados del último año han dicho que no repiten, que eso de escribir memorias inventadas la última semana y cuadrar el círculo, no les va. Y cuanto mejores científicos son, menos les va.

Con esta forma de hacer ciencia, en cada ronda de financiación se crean y destruyen miles de puestos de trabajo temporales que son ocupados, para variar, por los más jóvenes. Jóvenes que tienen que ir saltando de país en país, igual que los proyectos, en búsqueda de esa financiación, hasta que queda vacante algún hueco en alguna universidad y pueden estabilizarse, o se cansan y se van a la empresa. Y vuelta a empezar.
Por otra parte,  ¿cómo se evalúan las propuestas (y los resultados) de esa investigación? Lo sé bien porque he estado dentro, y cuesta bastante encontrar un apartado "calidad científica", porque no lo hay. Innovación, si hay suficientes mujeres, plan de marketing y distribución de resultados, eso sí, ocupan una buena proporción de la puntuación.

Las empresas de gestión lo saben, tienen contactos, y es por es por eso que hacen negocio. ¿Te falta alguna mujer en el proyecto? Espera, que llamo a Fulanita y Zutanita a ver si firman a cambio de una tajadilla. ¿Publicaciones científicas como método de divulgación? Jaja, ¿qué me estás contando? Con eso nos tumban y además cuesta mucho escribir. Espera, que llamo a la empresa de marketing de Menganito, que hacen unas webs, vídeos y fotos estupendos.
Ésa, y no otra, es la realidad de muchos proyectos europeos hoy día. Cómo ya he mencionado antes, ya no se hacen preguntas, sino que se juega con las respuestas.

Hay otra pregunta importante: ¿quién se acaba llevando el dinero? En este excelente artículo se habla de que, en general, a las instituciones científicas no les llega ni el 60% del dinero destinado a investigación. Y habla de hace ya muchos muchos años. Si nos vamos a la actualidad y además nos pararamos a analizar qué ocurre una vez que el dinero llega a las instituciones científicas, habría que ver cuánto realmente se invierte en ciencia.

Últimamente, hasta he visto programas de incentivos donde si consigues dinero de convocatorias públicas te meten directamente un porcentaje muy jugoso en tú nómina: un 5%.  Esto signfica que si usted trae 200.000 euros a su institución, ésta le ingresará 10.000 en nómina. Dado un sueldo fijo, ¿a qué se dedicaría usted? ¿A investigar, o a escribir propuestas de financiación?

Es por eso que el negocio está en todo lo que rodea a la ciencia, pero no en la ciencia misma: buroracia, evaluaciones, conferencias, hoteles, catering, márketing, eventos, revistas (eso da para otro tema completo)...

El verdadero científico, ése que está en el laboratorio haciendo su trabajo: buenas preguntas, aplicando el método, y buscando la verdad, es considerado, en el fondo y por buena parte de sus compañeros, un perdedor.


¿Está venciendo el postmodernismo? ¿Está la verdadera ciencia en peligro?

Hace mucho que Carlos Elías se preguntó si la ciencia estaba en peligro en este estupendo libro: la razón estrangulada (reseña aquí), con unas tesis muy interesantes.

Hoy, mucho tiempo después de haberlo leído y muchísima más experiencia internacional, me seducen más otras tesis. Tras mucho seguir a Jordan Peterson, psicólogo clínico que ha dedicado la mayor parte de su vida a estudiar el concepto de verdad, la ciencia, y el peligro de las ideologías, no puedo más que estar de acuerdo con él.

Peterson sostiene que el postmodernismo y su filosofía se están adueñando de nuestra sociedad y nuestras instituciones, incluídas las leyes, sin apenas darnos cuenta. Una filosofía que ataca directamente al concepto científico de verdad y a su método, y promueve el relativismo y la ideología. Básicamente, todo depende de cómo cada uno lo vea, y todo es igualmente válido y respetable. Es más, cuanta más variedad haya y si proviene de clases oprimidas, mucho mejor.

Es curiosísimo (¿preocupante?) cómo la entrada para Postmodernismo de Wikipedia ni siquiera está traducida al español. Les dejo aquí con su traducción (abreviada) del inglés.
El postmodernismo describe un movimiento surgido a mediados-finales del siglo 20 como salida/respuesta al modernismo. Aunque su ideología es amplia, el postmodernismo se suele definir por una actitud de escepticismo, ironía y falta de confianza en los postulados de la Ilustración, como: naturaleza, realidad objetiva, moralidad, verdad absoluta, y uso de la razón. Afirma que el conocimiento y la verdad son interpretaciones sociales, históricas o políticas, y por tanto contextuales y socialmente construidas. El pensamiento postmodernista se caracteriza por la defensa del relativismo moral y epistemológico, el pluralismo, y la autorreferencia.
Saludos.

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