Aragón se está demostrando especialista en dos cosas: en no saber sacar beneficio a las cosas buenas que tiene y, en cambio, hacer auténticas barbaridades dignas del más inútil dejando en ridículo a toda la comunidad. Y, lo que es peor, sin reconocer ni aprender de los errores.
- Si un río tiene poco calado y un caudal irregular y escasísismo en verano, ¡ofrezcamos la navegación por él como atracción! En vez de utilizar barcazas planas para evitar encallar... utilicemos barcos normales, metamos una excavadora y hagamos el río más profundo. Y además... ¡hagámoslo periódicamente! Lo cuentas por ahí y la gente no acaba de creérselo, pero en Zaragoza parece de lo más normal. ¿Acaso va a poder un río con un aragonés? Chufla, chufla, como no te apartes tú....
- En un circo totalmente alpino como es el del Balenario de Panticosa, cerrado, oscuro, con una pésima carretera de acceso, aislado por los aludes durante varias semanas al año y cuna tradicional del montañismo aragonés... hagamos un "resort" de alto standing para los cuatro que puedan pagarlo. Y luego, sin haberlo terminado, cerrémoslo.
- Hagamos obras en un Parque Natural Protegido y convirtamos una cueva neolítica en un abrevadero para animales.
- Expoagua obtiene 54 millones de euros de pérdidas tras la Expo. Se perdió una de las mejores huertas de Zaragoza para siempre y ahora nadie quiere comprar los locales que quedaron. La Expo tenía una temática supuestamente interesante e internacional y dio este resultado. ¿Qué sería lo lógico tras una breve reflexión? Vistos los estupendos resultados, hagamos una exposición del mismo calado con todavía menor interés pero en otro sitio y desaprovechando todas las infraestructuras anteriores.
- Gastronomía. ¿Por qué no hacer algo semejante a la cultura de las sidrerías en Euskadi pero con productos de Aragón? Si bien tiene tradición, la cultura de las sidrerías en Guipúzcoa se ha extendido por una estrategia de promoción bien hecha. Aunque cada sidrería es independiente, todas conservan una serie de elementos comunes como es el menú tradicional de sidrería, así como la sidra al txotx. Es algo que engancha e invita a la gente a pasarlo bien y a ir visitando diversas sidrerías. Lo mismo ocurre con los pinchos: si bien San Sebastián tiene una gran fama, tiene bastante poco que envidiar a los cascos antiguos de otras muchas ciudades. ¿La diferencia? Una promoción bien hecha y una zona concreta con gran variedad de bares a elegir.
- Deporte. Ya que hemos hecho el Ebro "navegable", ¿por qué no se promocionan deportes de río? No veo piraguas por el río. No veo a gente pescando en el río. ¿Por qué no promocionan cursos de piragüismo los principales impulsores de todas las infraestructuras? El Ayuntamiento de Zaragoza y/o la Obra Social de Ibercaja deberían ofrecer cursos y actividades asequibles a sus ciudadanos. No es tan descabellado: el Ayuntamiento de San Sebastián y la Obra Social Kutxa ya lo hacen, con un éxito tremendo.
- Cultura. ¿Por qué no se adecenta y se promociona la visita a Belchite y se hace un museo sobre la Guerra Civil?. Quedan pocos escenarios tan sombríos y todavía en pie que recuerden aquella guerra de la que tanto se habla. Restos de casas, de iglesias, trincheras... que todavía se pueden visitar. Estoy seguro de que un museo con una breve historia de la Guerra Civil centrado en la batalla de Belchite, una exposición permanente de armas, mapas, cartas, historias... y una visita guiada por las ruinas y las trincheras, unido a una promoción bien hecha, funcionaría. En Guernica ya existe uno y funciona. A Belchite, con todo lo que queda en pie, se le podría sacar muchísimo más jugo.


